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  • WFP/EB.1/2008/4
    Al presentar el Informe Anual, la Secretaría indicó que en el informe de este año se había dado relieve a las actividades realizadas en apoyo de la reforma de las Naciones Unidas y de la cooperación entre los organismos, incluido el sistema de módulos de acción agrupada de ayuda humanitaria, el Fondo central para la acción en casos de emergencia (CERF) y el Proceso de llamamientos unificados, y describió brevemente la creciente participación del PMA en los programas piloto realizados en virtud de la iniciativa “Unidos en la acción” de las Naciones Unidas. En el informe se habían tenido en cuenta las observaciones formuladas el año pasado por la Junta. Se había facilitado más información sobre la política de tolerancia cero para los casos de explotación y abuso sexuales, y se habían presentado algunos programas conjuntos subdivididos por temas como la lucha contra el VIH/SIDA, la educación y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). Dado que la colaboración entre los organismos radicados en Roma era el tema de otro documento presentado a la Junta en 2007, la sección correspondiente en este informe era concisa. Durante 2007, el cambio climático había representado una prioridad para todo el sistema de las Naciones Unidas.La Junta acogió con beneplácito el documento que reflejaba el compromiso del PMA a colaborar con otras entidades, entre las cuales los organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y las ONG, y encomió las realizaciones del PMA. Una preocupación importante fue la de saber en qué medida el CERF representaba una fuente adicional de financiación para el PMA y no sustituía la financiación directa de los donantes. Entre las demás cuestiones planteadas, los miembros de la Junta querían tener más información sobre el impacto de la colaboración entre organismos dentro de los países y en los programas del PMA; saber si el enfoque de acción agrupada había supuesto ahorros y una eficacia mayor; saber si la temática de género se había incorporado en las operaciones logísticas y de ayuda humanitaria; y conocer los procedimientos de selección de los beneficiarios y de seguimiento y evaluación, así como los cometidos de los diferentes organismos en el marco de los programas conjuntos y las esferas de colaboración. Se observó que era inexacto hacer referencia en el informe a las Naciones Unidas como si se tratara de un donante, o que hacía falta utilizar otros términos.Al responder a estas observaciones, la Secretaría señaló que era difícil evaluar si el CERF representaba fondos adicionales o alternativos e identificar a los donantes de los que procedía originalmente la financiación que recibía el PMA por conducto de las Naciones Unidas. La Secretaría aclaró que todas las actividades realizadas en el marco de la iniciativa “Unidos en la acción” tenían un carácter experimental y que se evaluarían antes de tomar la decisión de apoyar su continuación. El hecho de concentrar más la atención en la seguridad alimentaria, como lo habían pedido algunos miembros de la Junta, era difícil en los países en los que la seguridad alimentaria se consideraba parte integrante de las redes de seguridad social y no un componente separado. Era igualmente difícil evaluar cuál de las actividades de lucha contra el hambre infantil, realizadas conjuntamente por el PMA y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), podía atribuirse a la Iniciativa encaminada a poner fin al hambre y la desnutrición entre los niños (ECHUI).En cuanto responsables de la dirección conjunta del módulo de acción agrupada de telecomunicaciones, el PMA y el UNICEF estaban de acuerdo en que el grupo tuviera un sólo organismo principal, pero como no todos los organismos estaban de acuerdo, no se preveía ningún cambio inminente. El PMA, que estaría preparado para dirigir al grupo, quería que sus funcionarios, además de ocupar ya los puestos de coordinadores residentes, fueran elegidos como Coordinadores humanitarios de las Naciones Unidas. La Secretaría consideraba que la participación en el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) era beneficiosa para el PMA, y que el GNUD sacaba provecho de la experiencia práctica que el PMA aportaba en sus debates.
    La Junta aprobó el “Informe Anual al ECOSOC y al Consejo de la FAO correspondiente a 2007” (WFP/EB.1/2008/4 + Add.1). De conformidad con su decisión 2004/EB.A/11 del 24 de mayo de 2004, la Junta pidió que el Informe Anual se remitiera al ECOSOC y al Consejo de la FAO, junto con las decisiones y recomendaciones de la Junta correspondientes a 2007 y con la presente decisión.
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  • WFP/EB.1/2017/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.1/2006/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.3/2003/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/99/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2016/INF/1/Rev.1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2017/INF/1
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  • WFP/EB.A/2014/7-A
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe Anual de Evaluación de 2013” (WFP/EB.A/2014/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2014/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.A/2010/7-A
    47. La Directora de la Oficina de Evaluación (OE) presentó el informe a la Junta para su examen. Recordó a la Junta que el informe resumía las constataciones de tres evaluaciones estratégicas, dos carteras de proyectos en los países y 14 evaluaciones de operaciones. Según dichas evaluaciones, los programas del PMA en general se habían ajustado bien a las estrategias y políticas de los gobiernos y otros asociados, y estaban bien orientados, en particular cuando las evaluaciones y las tareas de seguimiento se llevaban a cabo con regularidad. Sin embargo, resultaba más difícil encontrar una posición estratégica para los programas, dada la diversidad de actividades y la falta de integración en los países; era probable que la elaboración de estrategias para los países fuera a mejorar dicha situación. El PMA pudo ampliar sus actividades rápidamente cuando fue necesario, pero fue menos eficaz en reducirlas o modificar su posición estratégica en función de la evolución del contexto. Si bien las distribuciones generales de alimentos y la alimentación escolar fueron satisfactorias, resultaba más difícil determinar cuáles habían sido los efectos de los programas del PMA en la esfera de la nutrición. Las actividades de alimentos por trabajo y alimentos para la creación de activos tuvieron inconvenientes, sobre todo debido a la escasez de fondos, pero también por la falta de estrategias de recuperación de los medios de subsistencia en las oficinas en los países; además, se debía prestar atención a la contabilización y el seguimiento de los beneficiarios. En general, el PMA era un buen asociado, aunque se podría mejorar la sinergia a nivel comunitario con otros organismos de las Naciones Unidas.48. La Secretaría presentó la respuesta de la dirección a las cuatro recomendaciones del informe de evaluación, y señaló que el modelo de financiación se estaba abordando en el marco del examen del marco de financiación, y gracias a la mayor sinergia derivada de la elaboración de estrategias para los países, a la adaptabilidad resultante del examen de las definiciones de las categorías de programas y al mejor seguimiento que hacía posible el Informe Anual de las Realizaciones.49. La Junta acogió con satisfacción el informe por ofrecer un panorama general muy útil de las diversas evaluaciones efectuadas durante el año precedente, tres veces más que el año anterior, en consonancia con la cultura de rendición de cuentas y el aprendizaje a partir de la experiencia. Los miembros destacaron la necesidad de ajustar la labor del PMA a las políticas y prioridades de los gobiernos, en particular en situaciones de emergencia, aunque otros miembros indicaron que en ciertos casos era necesario mantener una mayor distancia de los gobiernos para asegurar la imparcialidad en materia de ayuda humanitaria en las actividades de recuperación y desarrollo. Varios miembros recomendaron a la Secretaría que centrara su atención en reforzar las capacidades de los países en el marco de las iniciativas para mejorar su capacidad de adaptación ante la evolución de las necesidades y aumentar la sostenibilidad de los programas del PMA. La capacidad de adaptación dependía de la posibilidad de contar con sistemas de información eficaces que se mantuvieran a la par de las nuevas circunstancias. La Secretaría debería acelerar la elaboración de las estrategias para los países para contribuir a racionalizar las operaciones complejas y mejorar la sinergia entre ellas. Se consideró necesario contar con metas y objetivos claramente definidos para que los programas del PMA pudieran mantener las finalidades que tenían inicialmente por objeto alcanzar.50. Los miembros de la Junta manifestaron su preocupación por la escasez de datos para la presentación de informes sobre los efectos, e instaron a la Secretaría a que mejorara los sistemas de seguimiento para este fin, por ejemplo mediante una mayor participación de la Junta en la definición de los indicadores y la realización de consultas con expertos en seguimiento y evaluación externos. Fortalecer el seguimiento del impacto contribuiría a asegurar que las actividades del PMA lograran el objetivo de combatir el hambre y apoyar a los más vulnerables.51. Los miembros reconocieron las dificultades que planteaba el modelo actual de financiación y los limitados presupuestos disponibles para efectuar las evaluaciones, en particular en las oficinas en los países; de hecho, para reducir la presión sobre los presupuestos del PMA convendría invertir en la capacidad para recopilar datos. Más en general, el PMA también podría tratar de obtener financiación adicional de nuevos donantes y gobiernos beneficiarios, para reducir la diferencia entre el programa de trabajo y los fondos disponibles.52. La Junta reiteró que había sido útil organizar consultas oficiosas sobre los informes de evaluación antes de que éstos se presentaran en los períodos de sesiones de la Junta. Se propuso que la OE llevara a cabo las tareas siguientes: una evaluación del programa de alimentación escolar en Cabo Verde durante el segundo semestre de 2012, a fin de valorar su sostenibilidad después del traspaso de responsabilidades al Gobierno; una evaluación de los criterios de recuento de los beneficiarios, y más evaluaciones conjuntas con otros organismos de las Naciones Unidas, en particular la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).53. La Directora de la OE tomó nota de las observaciones de la Junta, y explicó que dicha oficina estaba estudiando la manera de aumentar los recursos para las evaluaciones, en especial para las evaluaciones descentralizadas. La Secretaría recurría más a las evaluaciones como medio de aprendizaje, en particular organizando seminarios para el personal sobre evaluaciones importantes.54. La Secretaría informó de que estaba poniendo a prueba el módulo de planificación y seguimiento de las realizaciones, empezando por Nepal, el cual se aplicaría plenamente en 2012. El módulo formaba parte del sistema WINGS II, que reunía todos los sistemas nacionales y regionales de seguimiento en un solo sistema. Se esperaba que contribuyera a mejorar el recuento de los beneficiarios al permitir que se informara sobre diversos aspectos, por ejemplo el número de raciones distribuidas. Se estaba ultimando un Memorando de Entendimiento con la ACNUR, y el PMA ya había efectuado evaluaciones conjuntas con la FAO y otros organismos. En un documento de información presentado a la Junta se notificaron avances en respuesta a las recomendaciones en materia de evaluación; el nuevo marco de gestión contenía una fase de aprendizaje y adaptación.
    La Junta tomó nota del “Informe anual de evaluación de 2009” (WFP/EB.A/2010/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2010/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.1/2013/4
    La Secretaría presentó este informe sobre la contribución del PMA a la coherencia y eficacia del sistema de las Naciones Unidas en el empeño por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y lograr una seguridad alimentaria sostenible mediante iniciativas de asociación de carácter interinstitucional, multilateral y con las ONG.La Junta encomió el análisis completo contenido en el informe sobre la labor del PMA a este respecto. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción la asociación del PMA con los demás organismos con sede en Roma, en particular su labor para destacar las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20), apoyar la iniciativa “Hambre Cero” del Secretario General de las Naciones Unidas y favorecer el proceso general para elaborar el programa de desarrollo para después de 2015. La Junta expresó su reconocimiento por la labor conjunta que el PMA y sus asociados habían realizado en relación con los temas de desarrollo y seguridad alimentaria del G-8 y el G-20; su participación en foros como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y el Comité Permanente de Nutrición; su labor en el fomento de la cooperación Sur–Sur y la cooperación triangular, y su apoyo a la iniciativa relativa al Mecanismo africano de gestión de riesgos. Los miembros manifestaron su satisfacción por la nueva fórmula de la consulta anual del PMA con sus asociados, introducida en 2012.La Junta reconoció la contribución del PMA a la reforma de la esfera humanitaria y al Programa de Cambio. Acogió con satisfacción la función de liderazgo del PMA en los módulos de acción agrupada, su labor para promover las asociaciones en el marco del sistema de módulos de acción agrupada, incluidas las asociaciones con las ONG, y los resultados de la evaluación del módulo mundial de logística.Algunos miembros de la Junta expresaron su reconocimiento al PMA por la atención ininterrumpida que dedicaba a integrar la gestión del riesgo en sus operaciones y por haberse sumado a la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción el hecho de que hubiera aumentado el uso de servicios comunes entre los organismos de las Naciones Unidas. Pusieron de relieve la necesidad de contar con financiación multilateral y multianual previsible y manifestaron preocupación por la importante diferencia entre las contribuciones de los donantes y la evaluación de las necesidades previstas. Se alentó a la Secretaría a que propusiera candidatos, especialmente mujeres, para los puestos de Coordinador Residente y de Coordinador Humanitario. La Junta instó al PMA a que siguiera progresando en la integración sistemática de la perspectiva de género en sus actividades y en la presentación de informes al respecto.La Secretaría señaló que el informe se centraba en la contribución del PMA a los procesos encaminados a garantizar la coherencia y la eficacia del sistema de las Naciones Unidas. En el Informe Anual de las Realizaciones se facilitaba información relativa a los resultados y los efectos obtenidos.
    La Junta aprobó el documento titulado “Informe anual al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y al Consejo de la FAO correspondiente a 2012” (WFP/EB.1/2013/4). De conformidad con su decisión 2004/EB.A/11, la Junta pidió que el informe anual se remitiera al Consejo Económico y Social y al Consejo de la FAO, junto con las decisiones y recomendaciones de la Junta.
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  • WFP/EB.1/2009/7-B
    En la presentación de estas evaluaciones, la Directora de la Oficina de Evaluación (OEDE) señaló que se habían llevado a cabo en el marco del sistema de garantía de calidad introducido en 2008 para asegurar la aplicación sistemática y firme de los criterios de evaluación. Las evaluaciones de las operaciones más pequeñas fueron valiosas para las oficinas en los países participantes, que pudieron aprender de ellas y mejorar sus futuras intervenciones. El hecho de examinar las dos evaluaciones en la misma reunión permitió asimismo comparar el tipo de intervención de una operación de emergencia (OEM) con el de una OPSR. Ambas evaluaciones revelaron la necesidad de establecer objetivos muy claros, utilizar los mismos indicadores de los resultados y mejorar los sistemas de seguimiento; el hecho de haber prestado asistencia a un número de beneficiarios mayor que el previsto con la cantidad de alimentos originalmente planificada podía verse como ejemplo de eficiencia, pero podría tener otras connotaciones desde el punto de vista de la eficacia. En la evaluación de Nicaragua se había constatado que las operaciones eran pertinentes a la situación, tenían objetivos claros y se ajustaban al mandato del PMA y a las acciones del Gobierno y de las Naciones Unidas. Según la evaluación, el aspecto logístico de las operaciones era particularmente eficaz; en lo referente a la creación de activos, también se obtenían resultados satisfactorios, pero había cierta incertidumbre respecto de la eficacia de las actividades de nutrición. La Junta acogió favorablemente el informe de evaluación resumida y elogió a la oficina en el país por su esfuerzo por ajustarse a las políticas del Gobierno y los donantes, así como a los Objetivos Estratégicos del PMA. Los miembros de la Junta instaron al Programa a que siguiera rigurosamente las recomendaciones, en particular en lo relativo a las adquisiciones locales y a la participación de las autoridades municipales en las actividades de programación. También advirtieron que las necesidades alimentarias y nutricionales crónicas, así como las catástrofes naturales previsibles en Nicaragua y en toda la región en general, exigían la realización de intervenciones de mayor escala y a largo plazo, en colaboración con los asociados. Aprobaron, además, la recomendación de utilizar indicadores sustitutivos cuando fuese necesario, y tomaron nota de la necesidad de encontrar un justo equilibrio entre el aspecto cuantitativo y el aspecto cualitativo de las raciones; se pidió aclaración sobre las consultas mantenidas con los asociados acerca de los problemas relacionados con las raciones. Se manifestó cierta preocupación por la suspensión de una OPSR durante las operaciones de emergencia: los miembros de la Junta insistieron en que las necesidades de emergencia no debían afectar a las operaciones en curso. Algunos pidieron al PMA que ampliara la gama de sus asociados a fin de asegurar que se aprovecharan todas las competencias disponibles y que las evaluaciones futuras proporcionaran un análisis más exhaustivo de la eficacia del PMA en la atención a las necesidades específicas de mujeres y niñas. Se señaló la necesidad de recopilar los resultados obtenidos a nivel de los efectos, y se recomendó que se mejoraran las actividades de seguimiento con cargo al presupuesto AAP. Al responder la Secretaría agradeció a la Junta sus aportaciones, que sería objeto de atento examen, y señaló que, en vista del riesgo consabido de huracanes, se realizaban con regularidad ejercicios de preparación para la pronta intervención en caso de emergencias. Las recomendaciones derivadas de la evaluación, por su propia índole, podrían aplicarse sin grandes dificultades. La OEDE estaba considerando la posibilidad de llevar a cabo evaluaciones en tiempo real para mejorar las intervenciones de emergencia. En cuanto a las cuestiones de género, las directrices en materia de evaluación exigían que se hiciera hincapié en este aspecto y para ello era necesario que los equipos de evaluación se encargaran de su aplicación. La respuesta de la Secretaría a las evaluaciones se coordinaría y sometería a seguimiento por conducto de la nueva Dirección de Gestión de las Realizaciones y la Rendición de Cuentas. La evaluación de la OPSR Madagascar 10442.0 fue solicitada por la oficina del PMA en el país. Esta OPSR se había concebido como mecanismo para intervenir ante las crisis recurrentes que se producían en Madagascar con mayor rapidez que por medio de operaciones de emergencia repetidas. En la evaluación se constataba que la operación había conseguido alcanzar el doble objetivo de proteger vidas y aumentar la capacidad de resistencia en situaciones de crisis. A pesar de tener una estructura flexible, las estimaciones del número de beneficiarios y las necesidades de recursos habían resultado exactas. La orientación de la ayuda resultaba satisfactoria en cuanto a cobertura geográfica y congruencia con las evaluaciones y las políticas gubernamentales. Las raciones estaban bien conformadas y las intervenciones eran apropiadas y tenían la flexibilidad suficiente para responder a necesidades cambiantes. Sin embargo, los objetivos de la OPSR eran muy generales y carecían de indicadores claros y de sinergias con el programa en el país (PP) del PMA. La estructura de la OPSR también se complicó cuando se empezó a tratar de abordar al mismo tiempo, en distintas zonas del país, tanto las emergencias de aparición repentina como las de evolución lenta. La logística era satisfactoria, pero el destino de los depósitos preventivos de alimentos que no se habían utilizado planteaba un dilema. La OPSR había contribuido a reducir los gastos de las familias en alimentos y los índices de malnutrición infantil, así como a estabilizar los precios. El objetivo de recuperación de las actividades de alimentos por trabajo (APT) era más difícil de evaluar porque esas intervenciones se habían concentrado en la mejora de los activos a corto plazo más que en la creación de infraestructura. Aun reconociendo los progresos realizados por la OPSR en el logro de los objetivos y en la reducción de la necesidad de realizar repetidas OEM en los países vulnerables a crisis recurrentes, la Junta destacó las enseñanzas que podían extraerse para las futuras OPSR. éstas incluían garantizar que los objetivos no fueran demasiado generales para cuantificarse, abordar los problemas de escasez de datos, elaborar métodos de estimación del número de beneficiarios que fueran lo más exactos posible, y afrontar los desafíos que planteaban los depósitos preventivos de alimentos. La evaluación tampoco pudo determinar con claridad de qué forma la OPSR había contribuido a la recuperación a más largo plazo. Los miembros invitaron al PMA a fortalecer sus asociaciones con las ONG, incluso garantizando tasas de reembolso adecuadas. Al haberse aumentado el presupuesto de 13 millones a 29 millones de dólares, era difícil sacar conclusiones sobre la gestión financiera de la OPSR. La Junta alentó al PMA a participar más activamente en las iniciativas de los donantes encaminadas a mejorar los sistemas de alerta temprana. El PMA se comprometió a tener en cuenta estos aspectos en la planificación de sus futuros proyectos. En una próxima auditoría de las operaciones del PMA en Madagascar se examinaría el aumento del presupuesto de la OPSR, lo que permitiría evaluar la gestión económica de la misma. La OEDE trató de seleccionar a los miembros del equipo de evaluación de modo que hubiese la más amplia gama de competencias posible, pero para limitar los costos fue necesario tomar decisiones basadas en las principales necesidades técnicas de cada proyecto.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la operación de emergencia 10700.0 y la operación de emergencia de respuesta inmediata 10695.0 relativas a Nicaragua” (WFP/EB.1/2009/7-B) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento (WFP/EB.1/2009/7-B/Add.1), y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las cuestiones planteadas por la Junta durante sus debates.
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  • WFP/EB.1/2010/7-A
    1. El Director Regional centró sus observaciones en algunos problemas relacionados con la región de Asia. En Sri Lanka las PDI estaban regresando a sus hogares, pero todavía quedaban en los campamentos 100.000 que dependían de la asistencia alimentaria; en la región de Vanni las instalaciones del PMA habían sufrido graves daños a causa del conflicto. En el Pakistán, por motivos de seguridad, el PMA había tenido que desplazar a una parte de su personal a Bangkok, pero todas las operaciones seguían en curso: las PDI estaban recibiendo asistencia, la capacidad de respuesta inmediata del PMA se había mantenido intacta y se estaban ejecutando programas de recuperación temprana. En Filipinas, la operación de socorro puesta en marcha a raíz de las inundaciones había sido todo un éxito, pero en Mindanao quedaban 200.000 PDI que aguardaban su reasentamiento. En Timor-Leste no estaba claro que continuara la presencia del PMA: el Director Regional había propuesto al Gobierno que los programas conjuntos de alimentación escolar y de salud y nutrición maternoinfantiles (SNMI) continuaran tres años más para fortalecer la capacidad local en vistas del traspaso de las responsabilidades, pero el PMA quizá tuviera que retirarse mucho antes. El Despacho Regional para Asia estaba ampliando el uso de alimentos listos para el consumo y enriquecidos con micronutrientes, y se proponía ofrecer otras opciones. El Director Regional agradeció a los donantes su apoyo generoso.2. Al presentar la evaluación de la OPSR Afganistán 104270, la Directora de la OE señaló que en el marco de esa operación se estaban abordando los cinco Objetivos Estratégicos con 16 tipos de actividades diferentes; la estrategia se ajustaba a la situación imperante en el Afganistán y a los programas de desarrollo internacionales. Se habían observado algunas deficiencias en el diseño de la operación, tales como el gran número de componentes y una definición insuficiente de los riesgos y los supuestos subyacentes, pero con la OPSR se había prestado asistencia al 70% de los 8,7 millones de beneficiarios previstos. La selección geográfica había sido sensata y el PMA había actuado con flexibilidad para tratar los problemas de seguridad; sus programas de alimentos por trabajo (APT) habían dado buenos resultados. La diversidad de las actividades había tenido algunos efectos negativos y se habían registrado déficit de entregas a causa de las interrupciones en la cadena de suministro y de las rigurosas condiciones atmosféricas.3. La dirección había aceptado y estaba abordando las recomendaciones de la evaluación, que habían aportado indicaciones valiosas para la preparación de una nueva OPSR.4. La OPSR Afganistán 200063 había aprovechado las enseñanzas extraídas de la evaluación para abordar las necesidades humanitarias inmediatas y aumentar la capacidad de resistencia en las 34 provincias. Se había concebido con el fin de fortalecer la capacidad del Gobierno y las comunidades para sobrevivir a las emergencias, e preveía la realización de inversiones en almacenes y la promoción de los resultados estratégicos del Gobierno, así como la producción local de alimentos junto con programas de transferencia de efectivo y de cupones para alimentos. Se reconocía la necesidad de mejorar las actividades de SyE, y a pesar de la inseguridad se estaba incrementando el número de oficinas; en las zonas inseguras, el seguimiento se encomendaría a empresas privadas capacitadas por el PMA. Se alquilarían helicópteros para transportar al personal encargado de las actividades deSyE: una opción costosa, pero justificada por razones de seguridad y para mejorar la capacidad operativa.5. La Junta acogió favorablemente las presentaciones y los documentos. Con respecto a la OPSR 200063, los miembros de la Junta recomendaron que el PMA incrementara las reservas de alimentos, subcontratara a asociados fiables para que realizaran las actividades de evaluación y seguimiento de las necesidades de los beneficiarios, se asegurara de la transparencia en el seguimiento posterior a la distribución y aumentara al máximo la coordinación con otros actores. Algunos miembros advirtieron que en el Afganistán la producción de alimentos variaba en función de factores como los cambios en las superficies regadas y preguntaron qué alternativas se estaban examinando. Se señaló la necesidad de que el Gobierno se identificara con los procesos, lo cual favorecería la sostenibilidad de actividades como la de alimentación escolar; se recomendó prestar una mayor atención a sensibilizar sobre temas de salud en las escuelas y al fomento de las capacidades. A algunos miembros les preocupaba el elevado costo del empleo de helicópteros, por lo que pidieron más explicaciones al respecto; también se plantearon dudas sobre la gestionabilidad de la OPSR dada de la diversidad de los componentes. Se instó al PMA a que colaborara con organismos especializados en la ejecución de los proyectos basados en las transferencias de efectivo y se asegurara de que existían los procedimientos necesarios para hacer frente a una posible manipulación de los precios de los alimentos. Los miembros de la Junta manifestaron su aprobación de los aspectos de los componentes de la OPSR relacionados con el género, y de la adecuación de la operación a las prioridades y estrategias nacionales. Se destacó la importancia de trabajar con las comunidades y de usar productos alimenticios nutritivos; los miembros de la Junta recomendaron también transferir los recursos de las actividades de socorro a las de recuperación conforme evolucionara la situación. Se preguntó qué efectos se preveía que pudiera tener en la producción de alimentos el cultivo ilícito de la adormidera para estupefacientes.6. Con respecto al informe resumido de la evaluación de la OPSR anterior, los miembros de la Junta instaron a que, tratándose de operaciones tan vastas y complejas, se intensificara la priorización de las actividades, y pidieron aclaraciones con respecto a la proporción entre los costos de los alimentos y los costos totales. Se manifestaron preocupaciones acerca de las desviaciones de la ayuda alimentaria y se solicitaron aclaraciones con respecto a las medidas adoptadas para tratarlas. Los miembros de la Junta señalaron la necesidad de fomentar las capacidades del personal, lo cual debía preverse en la nueva OPSR. Varios miembros de la Junta señalaron las ventajas que representaba el hecho de disponer de evaluaciones que respaldaran la planificación de nuevas operaciones: en la preparación de la siguiente OPSR se habían abordado 14 de las 21 recomendaciones de la evaluación.7. El Director Regional agradeció a los miembros de la Junta sus observaciones. Reconoció que el costo de la OPSR 200063 era elevado, pero puso de relieve la magnitud del componente de transferencias de efectivo, y el apoyo destinado a la reserva nacional de cereales, que implicaba la construcción de almacenes y de pequeños depósitos de alimentos, así como la creación de nuevas suboficinas; el uso de los helicópteros se justificaba ampliamente por motivos de seguridad del personal y para mejorar las actividades de seguimiento y selección de los beneficiarios.8. En respuesta a algunas observaciones concretas de los miembros de la Junta, la Secretaría señaló que el incremento de la capacidad para almacenar los alimentos y de la presencia sobre el terreno había redundado en una mejor preparación para la pronta intervención en emergencias y en mejores evaluaciones de los beneficiarios, así como en un mayor seguimiento para prevenir las desviaciones de alimentos. El seguimiento posterior a las distribuciones se haría de forma sistemática, pero se reconocía que el elevadísimo número de puntos de distribución constituía un problema. La coordinación con el Gobierno y con otros participantes era un elemento fundamental de la OPSR 200063, que se vería respaldado por el ya creado comité directivo conjunto del PMA y el Gobierno de Afganistán. Según el volumen de la cosecha, el PMA tenía prevista comprar 150.000 toneladas de trigo durante cinco años, lo que cuadraba perfectamente con las capacidades nacionales; la Iniciativa “Compras en aras del progreso” y otras formas de colaboración con los agricultores se combinarían con la ordenación de cuencas hidrográficas en asociación con organismos de desarrollo; se habían tenido en cuenta las condiciones meteorológicas extremas del Afganistán. La gama de actividades la determinaban las distintas necesidades de los 8 millones de beneficiarios. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), con la que el PMA seguía colaborando, estaba examinando el problema del cultivo ilícito de la adormidera.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la OPSR Afganistán 104270” (WFP/EB.1/2010/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.1/2010/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2013/6-D
    La Directora de la OEV presentó las constataciones derivadas de la evaluación. La cartera era pertinente y se ajustaba bien a la evolución de las necesidades. Sin embargo, más allá de la intervención de emergencia inicial, las realizaciones habían sido inferiores a las expectativas: de hecho, las capacidades y competencias de las oficinas en los países raramente respondían a las exigencias de planes ambiciosos, y el seguimiento de los efectos era inadecuado. Las políticas del PMA no siempre se aplicaban, y había lagunas en la evaluación de las capacidades y el análisis de género. La labor realizada por algunas pequeñas oficinas en los países había permitido al equipo de evaluación extraer varias enseñanzas valiosas para el trabajo del PMA en los países de ingresos medianos.La dirección observó que la evaluación llegaba en el momento más adecuado para ultimar el documento de la estrategia para el país y acogió en consecuencia todas sus recomendaciones.La Junta observó que en el Congo se había pasado recientemente a la fase de prestación de asistencia para el desarrollo. Los miembros advirtieron que las intervenciones a corto plazo podían no garantizar el fomento de la resiliencia a largo plazo e instaron al PMA a reevaluar sus actividades en el Congo, garantizando que el personal tuviera las competencias adecuadas, así como estableciendo redes de seguridad y desarrollando las capacidades para el traspaso de responsabilidades. Las actividades del PMA debían basarse en sus ventajas comparativas y debía hacerse lo posible para mitigar los efectos de los déficits de financiación, mejorar las previsiones relativas al número de beneficiarios y fortalecer el SyE. Era fundamental que el Gobierno se hiciese cargo directamente de las operaciones. Los miembros encomiaron el apoyo prestado por el PMA a las víctimas de la explosión en Brazzaville en 2012, y destacaron como ejemplo de buena práctica el exitoso proceso de regreso de los refugiados procedentes del Congo durante el año 2013.La Directora de la OEV invitó a los miembros de la Junta a consultar el informe de evaluación completo para obtener más información sobre los métodos de evaluación. Hizo notar que para las evaluaciones de la cartera de operaciones en el país se utilizaban sistemas de recopilación de datos complementados por encuestas sobre el terreno. Más que examinar detalladamente operaciones específicas, como hacían las evaluaciones de las operaciones, las evaluaciones de la cartera proporcionaban una evaluación global de todas las actividades, a fin de contribuir a la toma de decisiones estratégica.El Director Regional informó de que el Gobierno había financiado un porcentaje creciente de los programas realizados en el Congo, en particular en materia de alimentación escolar.La estrategia para el país, en la que se planificaba el cambio de la ayuda del PMA al Congo, estaba en consonancia con las estrategias y prioridades gubernamentales, incluido el creciente interés por aprovechar el potencial agrícola del país. Se preveía que cierto número de refugiados regresaran a su lugar de origen, y el PMA prestaría apoyo a los 60.000 refugiados que permanecían en el país. La Secretaría añadió que el Gobierno financiaría gran parte del PP, que se presentaría a la Junta en su período de sesiones anual de 2014.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en el Congo (2009-2012)” (WFP/EB.2/2013/6-D) y de la respuesta de la dirección que figura en el documento WFP/EB.2/2013/6-D/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.2/2009/6-G
    1. El Director del Despacho Regional para áfrica Meridional, Oriental y Central comenzó su exposición haciendo observar a la Junta la intensificación del problema de inseguridad alimentaria y nutricional en la región. En el Cuerno de áfrica, debido a la sequía y las enfermedades del ganado, unidas a los efectos de la recesión mundial, el número de personas con malnutrición y vulnerables había aumentado un 14%: 20 millones de personas necesitaban asistencia. El PMA impulsaba varias formas de asistencia para atender necesidades inmediatas y mejorar las redes de protección social. El Niño actualmente estaba causando inundaciones en algunas partes del áfrica oriental y sequía en el áfrica meridional, y los alimentos eran sólo una de las muchas necesidades urgentes. 2. En Zimbabwe la disponibilidad de alimentos había aumentado gracias a una buena cosecha, pero seguía habiendo déficit de cereales en las zonas rurales; el déficit de recursos había obligado al PMA a reducir el tamaño de las raciones. El PMA estaba trabajando con la FAO para desarrollar la producción de alimentos en pequeñas explotaciones y responder al brote de cólera. En la República Democrática del Congo, la inestabilidad política y los conflictos habían causado el desplazamiento de 2 millones de personas y dejado a otros 1,5millones en situación de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria: el PMA y los organismos asociados estaban atacando estos problemas lo mejor posible. En Etiopía, en respuesta a anteriores peticiones de la Junta, se había introducido un mejor sistema de presentación de informes a nivel de distrito conjuntamente con el Gobierno. Se estaban elaborando una nueva red de seguridad alimentaria y un plan de acción para el fomento de la capacidad, con un nuevo sistema de seguimiento que funcionaría desde principios de 2010. 3. En la región en su conjunto, las elevadas tasas de VIH y sida seguían agudizando otras dificultades. El PMA, junto con la FAO y el FIDA, se preparaba para introducir herramientas nuevas e innovadoras, tales como programas de transferencia de efectivo y de cupones para alimentos o intervenciones en el marco de la iniciativa"Compras en aras del progreso" destinadas a aumentar las compras locales en apoyo de los pequeños agricultores, y estaba trabajando en la compra a término y en el establecimiento de reservas de alimentos por adelantado para reducir los plazos de entrega, en proyectos de elaboración de alimentos, en intercambios de alimentos y en posibilidades de depósito para los pequeños agricultores, así como en mejorar la alimentación escolar y otros sistemas de protección social. Se hizo hincapié en los buenos resultados del programa de Gestión de los recursos ambientales para lograr medios de subsistencia más sostenibles (programa MERET) en Etiopía como modelo susceptible de ser ampliado y reproducido en otros lugares. En toda la región, el PMA estaba intensificando sus relaciones con la Nueva Alianza para el Desarrollo de áfrica (NEPAD), el Programa general para el desarrollo de la agricultura en áfrica (CAADP), el Mercado Común para el áfrica Oriental y Meridional (COMESA) y otras instancias. Se había creado un grupo regional de nutrición para crear nuevos enfoques. El Director Regional expresó su agradecimiento por la generosidad de los donantes; la región todavía necesitaba más financiación segura para poder continuar su labor en el nivel actual. 4. La delegación de Etiopía hizo una breve reseña de la labor del Gobierno en cuestiones relacionadas con el hambre, señalando que el país había cumplido e incluso superado los objetivos fijados en la Declaración de Maputo. En el marco del programa MERET, se habían rehabilitado y reforestado grandes extensiones de tierra, y los programas de gestión del agua y el suelo estaban demostrando su eficacia. 5. Los miembros de la Junta valoraron positivamente la presentación del Director Regional, y preguntaron cuál era la evaluación de los nuevos enfoques de programas en lo relativo a la sostenibilidad y la eficacia en función del costo. La Junta elogió las relaciones de asociación establecidas por el Despacho Regional con otros organismos de las Naciones Unidas, con ONG y con el CAADP, y le animó a que las mantuviera e intensificara. La mejora en la presentación de informes desde Etiopía había favorecido un aumento de la contribución de los donantes a la labor humanitaria en la región. 6. El Director Regional dio las gracias a la Junta por su apoyo en nombre de las oficinas en los países. Se estaba trabajando para mejorar tanto el SyE como la capacidad de resistencia ante los fenómenos meteorológicos, y se informaría regularmente al respecto a la Junta. Las asociaciones del PMA eran fundamentales para sus operaciones en la región y, desde luego, se continuarían y ampliarían. En respuesta a la pregunta de un miembro de la Junta, la Secretaría señaló que se estaban introduciendo nuevas herramientas y productos de nutrición para apoyar los objetivos de distintos proyectos, y que se estaban investigando opciones de nutrición óptimas. 7. La Directora de la OE presentó el informe resumido de la evaluación, en la cual se había constatado que las intervenciones de APT y de alimentación escolar habían llegado a una pequeña proporción de los beneficiarios. Las actividades dirigidas a las personas con VIH y sida habían tenido más éxito. Los problemas se habían debido a interrupciones de la cadena de suministro, a dificultades de transporte y al mal seguimiento. El equipo de evaluación no había tenido acceso a información sobre los resultados y los efectos, pero probablemente no habrían sido buenos debido al escaso rendimiento de la OPSR. 8. La Junta recalcó el valor de las evaluaciones para conocer los puntos débiles y las posibles soluciones. Los miembros agradecieron la respuesta de la dirección a las recomendaciones de la evaluación e instaron a la Secretaría a que pusiera en práctica sus planes. Reconocieron el enfoque flexible de la OPSR en cuanto a la selección de los beneficiarios, admitiendo que, a medio plazo, sería difícil dar solución a las continuas interrupciones del suministro. La Junta elogió al equipo de evaluación por un trabajo bien hecho en condiciones difíciles, y se mostró especialmente preocupada por la aparente falta de interés del Gobierno por las actividades de la OPSR, la falta de coordinación con los ministerios competentes y la falta de sistemas de seguimiento y evaluación que funcionaran. 9. El Director Regional confirmó que las recomendaciones se aplicarían con carácter de urgencia. Las constataciones de la evaluación ya se habían comunicado al Gobierno, y éste había respondido haciendo una contribución financiera que sería la primera de una serie de contribuciones financieras anuales a la OPSR. Se estaban estableciendo, junto con los ministerios, mecanismos de coordinación eficaces y, por otra parte, el Despacho Regional y la Sede del PMA estaban prestando asistencia técnica a la oficina en el país para mejorar su capacidad de seguimiento y presentación de informes. Las contribuciones del Gobierno a la OPSR probablemente favorecerían una mayor respuesta a este programa por parte de los donantes, gracias a lo cual se reducirían las interrupciones del suministro en el futuro. Para llenar las lagunas de información, el equipo de evaluación se había entrevistado con varias personas sobre el terreno, beneficiarios incluidos, y sus constataciones se basaban en lo que se desprendió de esas reuniones y entrevistas.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la OPSR República del Congo 103121” (WFP/EB.2/2009/6-G) y de la “Respuesta de la dirección a las recomendaciones del informe resumido de la evaluación de la OPSR República del Congo 103121” (WFP/EB.2/2009/6-G/Add.1), y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2017/6-A

    79. La Directora de Evaluación presentó los aspectos más destacados de la evaluación de la cartera de proyectos en Sudán del Sur. Elogió el espíritu colaborativo de los asociados en el país y del personal de la oficina en el país, el despacho regional y la Sede, que había facilitado la evaluación a pesar de unas circunstancias nacionales extremadamente difíciles.

    80. La dirección dio las gracias a la Oficina de Evaluación y expresó su reconocimiento por la gran calidad del informe de evaluación, que había servido de base para el PEP provisional y ayudaría a orientar el enfoque del PMA en el país durante los siguientes cuatro años. La dirección confirmó que había aceptado las cinco recomendaciones derivadas de la evaluación y había adoptado medidas al respecto.

    81. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción el análisis pormenorizado y las constataciones por lo general positivas del informe de evaluación, observando con reconocimiento la compleja tarea realizada por la Oficina de Evaluación en las difíciles condiciones de Sudán del Sur. Tras expresar su satisfacción por el hecho de que la cartera de actividades y las realizaciones del PMA fueran pertinentes y eficaces, los miembros señalaron, en particular, que las distribuciones generales de alimentos habían evitado que la situación de la inseguridad alimentaria, ya grave, se deteriora aún más; además, elogiaron la función de liderazgo desempeñada en la intervención humanitaria general por el PMA, que había aprovechado sus ventajas comparativas, sobre todo en las esferas de la logística y los servicios comunes. Entre los numerosos resultados positivos, los miembros destacaron los siguientes: el impacto positivo que habían tenido las actividades de alimentación escolar en aumentar las tasas de matrícula y retención escolares; el refuerzo de las capacidades nacionales tanto de análisis y evaluación de la seguridad alimentaria y nutricional como de toma en consideración de las cuestiones de género, y la atención prestada a conectar de forma sinérgica las intervenciones de emergencia y las actividades de desarrollo a largo plazo. Tomando nota de la utilidad de las intervenciones complementarias y de un marco interinstitucional sólido, la Junta instó a que se prestara más atención al análisis conjunto, la programación, el seguimiento y las asociaciones con otros agentes humanitarios, habida cuenta de la magnitud de las necesidades y del complejo contexto operacional. Los miembros acogieron con satisfacción la adopción por parte de la dirección de medidas claras, concretas y sujetas a plazos precisos en respuesta a las recomendaciones de la evaluación, y dijeron que aguardaban con interés recibir informes de actualización sobre esas medidas.

    82. En respuesta a las observaciones de la Junta, la Directora de Evaluación confirmó que, de conformidad con la política de evaluación del PMA y los requisitos de la hoja de ruta integrada, en todos los PEP se haría una evaluación de la cartera de proyectos en el país en su penúltimo año para obtener una base sólida de datos empíricos que sirviera para los posteriores ciclos de programación y de planificación estratégica por países; las primeras evaluaciones se llevarían a cabo en 2019.


    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en Sudán del Sur (2011 2016)” (WFP/EB.2/2017/6-A) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento WFP/EB.2/2017/6 A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.

    Meeting(s):
    /
  • WFP/EB.2/2011/6-E
    Al presentar el documento, la OE hizo notar que, después de la evaluación, las operaciones en el Yemen habían pasado a centrarse en la asistencia humanitaria al intensificarse en los últimos meses la crisis política. En la evaluación se había indicado que, en general, la cartera de proyectos estaba debidamente armonizada con las políticas y estrategias del Gobierno y con el UNDAF, aunque con variantes en dos esferas: i) el uso de alimentos en vez de efectivo en los programas de redes de seguridad, y ii) el uso de modalidades de socorro a corto plazo, aunque algunos problemas, como el de la inseguridad alimentaria general, se consideraban crónicos. Las respuestas a las solicitudes del Gobierno habían sido rápidas, y el PMA había ejercido un liderazgo importante en el Proceso de llamamientos unificados. En la toma de decisiones estratégicas habían prevalecido la urgencia de las necesidades y las limitaciones de financiación. En la evaluación se indicaba que la cartera de proyectos había sido eficaz en cuanto había salvado vidas y prestado apoyo a los refugiados, pero eran limitadas las pruebas de la eficacia de las operaciones a más largo plazo en materia de salud y educación. Las recomendaciones de la evaluación se centraron en la necesidad de mejorar el SyE, equilibrar la cartera de proyectos del PMA entre las operaciones dirigidas a salvar vidas y las que tenían por objeto atender las necesidades a largo plazo, conseguir fondos e invertir en nuevas asociaciones para intervenciones sanitarias y nutricionales. Debería fomentarse la capacidad del personal en materia de nutrición y difundirse en mayor medida y repetirse la encuesta general sobre la seguridad alimentaria de 2010 para permitir futuros análisis longitudinales.La Junta acogió con beneplácito el documento y aceptó las conclusiones y recomendaciones, así como la respuesta de la dirección. En vista de la dificultad para conseguir fondos y recursos, algunos miembros de la Junta recomendaron que el PMA continuara centrándose en las intervenciones en casos de emergencia y retrasara el traspaso de responsabilidades hasta que las circunstancias fueran realmente favorables; el fomento de la capacidad de resistencia y las cuestiones a largo plazo, como la reducción de la pobreza, debían abordarse a medida que la situación lo permitiera. La Junta examinó las cuestiones relativas al aporte de alimentos frente al de efectivo para las redes de seguridad, y fueron divergentes las opiniones relativas a la conveniencia de aumentar en el contexto actual las intervenciones basadas en transferencias de efectivo. Los miembros recomendaron la reunión de más pruebas al respecto; la Secretaría hizo notar que podía contribuir a ello el examen del proyecto piloto dirigido por el IIPA en el Yemen, en el que se recurría a la transferencia de efectivo y la distribución de cupones.El Director Regional agradeció a los miembros de la Junta sus observaciones, particularmente las relativas al equilibrio entre las estrategias a corto y a largo plazo. Los métodos de SyE habían mejorado con la ayuda de una ONG local, pero la labor del PMA estuvo limitada por problemas de seguridad del personal y por el acceso restringido derivado de una situación política incierta. El Director Regional agradeció a los donantes por sus contribuciones y expresó la esperanza de que mejorara la situación relativa a la financiación.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en el Yemen” (WFP/EB.2/2011/6-E) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento WFP/EB.2/2011/6-E/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante el debate.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.A/2007/7-B
    77. Los miembros de la Junta escucharon el informe oral de la visita de los miembros de la Junta del PMA a Malawi y Zambia, durante la cual habían conocido a niños que sufrían malnutrición y VIH/SIDA, quienes eran los principales beneficiarios de la labor del PMA en ambos países, y habían observado el papel positivo que desempeñaba la nutrición. El PMA había progresado notablemente en la mejora de la preparación ante catástrofes y la mitigación de sus efectos. El nivel de cooperación interinstitucional era elevado en ambos países. 78. El Director Regional del ODJ hizo una presentación regional, señalando que las inundaciones, los ciclones y la sequía habían afectado recientemente a extensas áreas. En Zimbabwe se había declarado una sequía que estaba teniendo graves efectos en las reservas y los precios de los alimentos básicos; el PMA había reducido el número de beneficiarios a fin de preservar unas existencias alimentarias de reserva. Se esperaban malas cosechas en Lesotho, donde un gran número de personas necesitarían ayuda alimentaria. La peor situación se registraba en Swazilandia: las condiciones meteorológicas imperantes allí y en Sudáfrica habían desencadenado una catástrofe. Mozambique se había visto muy afectado por el mal tiempo que estaba perjudicando a cientos de miles de personas. Las inundaciones habían afectado a Zambia, donde el Gobierno había podido atender las necesidades alimentarias de las víctimas, pero necesitaría asistencia alimentaria para la fase de recuperación. La infraestructura había resultado dañada por una serie de ciclones en Madagascar, pero mediante el Fondo central para la acción en casos de emergencia (CERF) se estaba financiando ayuda de socorro inmediato. Las buenas cosechas en Malawi facilitarían la adquisición de alimentos en la región. Se estaban reduciendo las operaciones de menor escala del PMA en Angola y Namibia, y las futuras operaciones tendrían que ser negociadas con los gobiernos nacionales con miras al posible traspaso de responsabilidades. El Director Regional puso al día sobre la OPSR regional, que necesitaría una revisión presupuestaria. Insistió en que las tasas de prevalencia del VIH/SIDA eran las mayores del mundo y que la inseguridad alimentaria iba en aumento. Las OPSR uninacionales para Malawi, Mozambique, Zambia y Zimbabwe, que se presentarían en un momento posterior del año, centrarían la atención en la protección social. 79. La Secretaría presentó el informe resumido de la evaluación de mitad de período de la OPSR regional 10310.0 para el áfrica meridional. La prestación simultánea de ayuda alimentaria y de atención médica había tenido éxito en el tratamiento del VIH/SIDA; se había prestado asistencia a 9 millones de personas. La eficacia habría sido mayor si las oficinas en los países hubieran intercambiado de forma más exhaustiva la información sobre la selección de los beneficiarios. La evaluación había mostrado la necesidad de establecer más asociaciones, sobre todo de carácter técnico. Había que seguir trabajando para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ante las catástrofes naturales. La Secretaría expuso además en líneas generales el proyecto de desarrollo Malawi 10581.0 y explicó los problemas a los que se enfrentaba el sector educativo y el apoyo del PMA a la educación. 80. La Junta elogió a la Secretaría por sus exhaustivos informes y los logros del PMA en la región, en particular por el énfasis puesto en la nutrición a la hora de luchar contra la inseguridad alimentaria y el VIH/SIDA, así como su modelo de cooperación con otros organismos de las Naciones Unidas. El PMA debía trabajar más con otros organismos a fin de mejorar las capacidades nacionales y locales y de asegurar la sostenibilidad. Algunos miembros opinaban que una mejor preparación de la OPSR regional podría haber evitado contratiempos, como el rechazo generalizado de los cereales de importación modificados genéticamente. Se habría agradecido una mayor información sobre los beneficios de los proyectos del PMA para las mujeres y se expresó el apoyo a una incorporación más cabal del enfoque de género en los proyectos del PMA en la región. Los miembros de la Junta pidieron más información sobre los métodos y la eficacia del análisis de mercados en la región; algunos manifestaron su preferencia por las OPSR regionales en lugar de las dedicadas a un solo país. Se subrayó la función complementaria de la ayuda alimentaria en la región: era preferible dejar el liderazgo de las actividades de desarrollo a las instituciones nacionales y a otros organismos. Se señaló la disponibilidad de reservas alimentarias en los países vecinos. Se subrayó que los donantes respondían cuando las situaciones eran más urgentes y que a veces preferían canalizar las donaciones a través de otros organismos. El PMA necesitaba establecer unos criterios de selección uniformes para la región. Había que debatir más a fondo en la Junta el lugar que ocupaba el fomento de las capacidades dentro de la estrategia del PMA. Se reconoció la labor realizada en la región por la FAO, el FIDA, el Banco Mundial y donantes bilaterales. 81. La Secretaría indicó que no era necesaria una OPSR regional para sacar conclusiones a nivel regional y que ésa era la función del Despacho Regional. La Secretaría estaba desarrollando una nueva forma de evaluación de las operaciones del PMA a nivel de los países. Se presentaban informes de evaluación ante los gobiernos nacionales para que éstos formularan observaciones que se incorporaban luego a la versión final; la independencia, la imparcialidad y la profesionalidad eran criterios importantes en los informes de evaluación. La Secretaría se comprometió a incluir referencias a los informes completos en los informes resumidos. Se animó a los miembros de la Junta a leer el informe completo, que contenía información pormenorizada y respondía a muchas de las preocupaciones expresadas por la Junta. Pronto se facilitaría información sobre la temática de género. Se necesitaba más tiempo para poder valorar en su totalidad el impacto de las operaciones del PMA en la región; en el informe se habían presentado pruebas del éxito real o indicaciones sobre las posibilidades de éxito. Los asociados gubernamentales habían sido la fuente principal de retroinformación. Si se solicitaba, las hipótesis por países podrían ser objeto de informes separados en el futuro. Se aseguró que se mantenían intercambios periódicos de información a nivel de los países para evitar superposiciones. Se pensaría en la posibilidad de establecer relaciones de colaboración con asociaciones nacionales y locales para personas mayores. 82. El Director Regional señaló que se habían tomado en serio las constataciones y recomendaciones de la evaluación y que de ello se beneficiarían los programas futuros, pero opinaba que se podría haber dado mayor relevancia al trabajo regional de selección de beneficiarios, seguimiento y presentación de informes, en el que la inversión había sido considerable. Las encuestas periódicas habían facilitado datos detallados, a los que había tenido acceso la comunidad internacional. El Despacho Regional, al producir indicadores útiles en forma de fichas, pudo demostrar que la ayuda alimentaria había servido enormemente a los beneficiarios. El Director Regional reconoció que el impacto de la ayuda alimentaria variaba en función de la categoría de beneficiarios.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de mitad de período de la OPSR 10310.0 para la región del África meridional” (WFP/EB.A/2007/7-B), tomó nota asimismo de las medidas adoptadas por la dirección hasta la fecha en respuesta a las recomendaciones formuladas en la matriz de seguimiento y fomentó la adopción de medidas adicionales respecto de las recomendaciones, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por la Junta en su debate.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2007/6-C
    En su presentación de las operaciones realizadas en la región de áfrica oriental y central, la Directora Regional señaló los problemas constituidos por la presión demográfica, la degradación ambiental y la inflación de los precios en Etiopía, que representaban dificultades importantes para la seguridad alimentaria; e hizo notar los grandes progresos alcanzados en Rwanda en el mejoramiento de la seguridad alimentaria. Subrayó el hecho de que seguía habiendo problemas, en particular en las esferas de la malnutrición y de la educación de los niños. Los miembros de la Junta acogieron con agrado las dos OPSR innovadoras para Etiopía y Rwanda, expresando un apoyo particular a los planes de fomento de las capacidades en Etiopía y a las propuestas de gestión de los riesgos de catástrofes; algunos miembros pidieron más detalles sobre la transferencia de capacidades al Gobierno. Los miembros de la Junta reconocieron la solidez de los logros alcanzados y los retos que aún había que afrontar, y preguntaron cómo podría mejorarse ulteriormente el programa de alimentación suplementaria del país. Los miembros de la Junta apoyaron también la petición del equipo de evaluación de que se midiera el impacto de las operaciones. Algunos miembros se preguntaban si el programa de Etiopía no abarcaba demasiados aspectos, y si ello no podría obstaculizar la estrategia de traspaso de responsabilidades. Los miembros de la Junta expresaron la opinión de que sería beneficiosa una coordinación mayor entre los planes de socorro y el programa de protección social basado en actividades productivas (PSAP). La Junta señaló la importancia de establecer una estrategia clara de traspaso de responsabilidades en Rwanda, donde los planes de desarrollo cobraban cada vez más importancia debido al cambio climático y a su impacto en la región. Algunos miembros de la Junta pidieron información más detallada sobre la función de las mujeres en las operaciones en Etiopía y alentaron al PMA a continuar efectuando compras en las zonas locales. Algunos miembros destacaron la importancia de una visión de conjunto para que el PMA pudiera encontrar la forma de romper el ciclo a largo plazo de la pobreza en la región. El Director del PMA en Etiopía observó que el Programa había incorporado en la OPSR las recomendaciones de la evaluación, y que se haría una evaluación del impacto para medir los resultados en la reducción de la malnutrición. Se estaban elaborando nuevos métodos de medición para reemplazar a los anteriores considerados poco prácticos. El Director del PMA en Rwanda señaló que el PMA estaba ultimando un documento operacional común, y que su experiencia en materia de alimentación escolar, comenzada en 2003, sería valiosa para la planificación del programa.
    La Junta tomó nota de la información y de las recomendaciones contenidas en el “Informe resumido de la evaluación de la OPSR Etiopía 10362.0 — Actividades en pro de la protección y la promoción de los medios de subsistencia” (WFP/EB.2/2007/6-C) y de la respuesta de la dirección, e invitó al PMA a adoptar medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las cuestiones planteadas por los miembros de la Junta durante sus debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.A/2017/7-C/Rev.1

    105. La Secretaría presentó el informe de actualización sobre la aplicación de las recomendaciones de la evaluación. Este documento se había presentado inicialmente a la Junta a título meramente informativo, pero a petición de la Mesa se presentaba en el período de sesiones para que la Junta pudiera examinarlo. Los progresos en la aplicación de las medidas previstas en las respuestas de la dirección, que eran uno de los indicadores clave del desempeño, se habían incorporado en el marco de rendición de cuentas para los directores en los países desde 2015.

    106. El PMA había hecho grandes progresos en la realización de las actividades en curso gracias al apoyo prestado por las direcciones de la Sede, las oficinas en los países y los despachos regionales, y a su retroalimentación. El sistema actual permitía supervisar la aplicación de las medidas indicadas por la dirección en sus respuestas, así como el seguimiento que se había dado a las evaluaciones centralizadas, mientras se estaba elaborando un sistema similar para las evaluaciones descentralizadas. La Secretaría reiteró su compromiso de mejorar la planificación y el desempeño en todo el PMA.

    107. La Junta no formuló observaciones sobre el informe presentado.

    La Junta tomó nota del documento titulado “Estado de aplicación de las recomendaciones derivadas de las evaluaciones” (WFP/EB.A/2017/7-C/Rev.1).
    Meeting(s):