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  • WFP/EB.1/2012/6-D
    La OE observó que en la evaluación se examinaba la política, más que la alimentación escolar en cuanto modalidad, y que se hacía hincapié en el aprendizaje puesto que la evaluación se había llevado a cabo en los 18 meses siguientes a la aprobación de la política.En la evaluación se constató que la política estaba en consonancia con el contexto internacional y los debates mundiales y que se adaptaba al Plan Estratégico del PMA y las otras políticas. Su redacción era convincente y se basaba en elementos que demostraban que la alimentación escolar podía contribuir al logro de múltiples resultados. Los ocho criterios de calidad eran innovadores. No obstante, en la política no se establecía una distinción suficientemente clara entre los objetivos específicos del PMA y la necesidad de centrar cada caso en un subconjunto de potenciales objetivos múltiples, teniendo en cuenta las posibles soluciones intermedias entre ellos, y el tratamiento de la protección social resultaba muy restrictivo. Se necesitaba un análisis más exhaustivo y preciso de la eficacia en función de los costos como criterio para la formulación de los programas. Si bien se habían creado nuevas asociaciones sólidas, se había avanzado con mayor lentitud de lo que se esperaba en cuanto a la transformación radical que exigía la política. De haberse contado con un plan de ejecución, la política hubiera sido más fácilmente aplicable.La Secretaría abordaba las recomendaciones de la evaluación con el objeto de: i) ampliar la aplicación de la política de alimentación escolar mediante un enfoque participativo con los gobiernos, los asociados para el desarrollo y otros organismos de las Naciones Unidas, y ii) perfeccionar sus instrumentos para obtener modelos alternativos de alimentación escolar, incluido el análisis de las cadenas de suministro y de las capacidades institucionales. Se expresó un firme compromiso con la aplicación de criterios de rentabilidad, la búsqueda de financiación previsible y la adecuación de las operaciones de alimentación escolar a los presupuestos gubernamentales. La presentación periódica de informes de SyE y la orientación y planificación de los programas de alimentación escolar —contribuciones del Centro de Excelencia del Brasil— tenían como objeto mejorar la formulación de los programas.La Junta acogió con satisfacción la evaluación. Los miembros señalaron la necesidad de potenciar la sostenibilidad, en particular prestando atención a la relación costo-eficacia, el fomento de la capacidad y a un análisis más claro de los vínculos con el desarrollo agrícola. Además, se necesitaban estrategias para impulsar las asociaciones, en particular para mejorar el SyE y para conseguir los mejores resultados en materia de nutrición y enseñanza. Los miembros de la Junta esperaban recibir información actualizada sobre la política e instaron al PMA a que elaborase un plan de aplicación práctico y un modelo de financiación a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta la transición a la asistencia alimentaria.Se pidieron aclaraciones sobre la propuesta de centrar la atención del SyE en las actividades de alimentación escolar con productos locales y en los ejemplos de la eficacia en función de los costos. Los miembros acogieron con satisfacción la propuesta de la Secretaría de elaborar indicadores concretos para guiar el traspaso de responsabilidades a los gobiernos, así como su atención al SyE para asegurar la rentabilidad y sostenibilidad al optar por modelos de alimentación escolar basada en la producción local.La OE señaló a la atención de la Junta el informe de evaluación completo, en el que se examinaban más detalladamente las cuestiones de sostenibilidad. El Servicio de Alimentación Escolar confirmó la constatación de la evaluación de los proyectos experimentales de alimentación escolar basada en productos locales de que era difícil llevar a cabo actividades de ese tipo y de que las investigaciones en curso iban a mejorar la formulación de las intervenciones de las actividades de alimentación escolar y sus vínculos con otras esferas, tales como la iniciativa de compras para el progreso. La Secretaría se comprometió a tener en cuenta las recomendaciones de la evaluación con objeto de actualizar la política antes de 2013, en consonancia con el nuevo Plan Estratégico.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la política del PMA en materia de alimentación escolar” (WFP/EB.1/2012/6-D) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.1/2012/6-D/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante el debate.
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  • WFP/EB.A/2011/7-D
    La Directora de la OE presentó el informe resumido de la evaluación del impacto de la alimentación escolar en Gambia, la cual formaba parte de una serie de evaluaciones del mismo tipo que se sintetizarían en la evaluación de la política en la materia. Los niños beneficiarios representaban alrededor del 40% de todos los niños de primaria del país. Las limitaciones de datos y otros problemas hacían difícil determinar tendencias claras, a pesar de la cuidadosa labor de verificación sobre el terreno, y era imposible extraer conclusiones definitivas sobre el impacto de la alimentación escolar en las tasas de matrícula y asistencia escolar y de terminación de los estudios. Con las comidas escolares se mejoraba la ingesta diaria, pero no se introducían cambios en la diversidad de la alimentación. Estas comidas representaban una transferencia de valor correspondiente al 12% de los ingresos familiares de los grupos más vulnerables, pero dicha transferencia quedaba contrarrestada por el costo de la escolarización. Los niveles de financiación y las interrupciones de la cadena de suministro, el cobro de las comidas a los niños y el hecho de que a menudo éstas se compartieran con el personal escolar reducían tanto la disponibilidad de alimentos y su acceso para los niños como la transferencia de valor a los hogares.La Secretaría comunicó que, junto con los asociados y las autoridades, se habían adoptado medidas para aplicar las recomendaciones dirigidas a la oficina en el país que figuraban en el informe resumido. El Gobierno había adoptado medidas correctoras para asegurarse de que a los niños no se les negaran las comidas escolares y de que se concedieran subvenciones y becas a las escuelas y los escolares para sufragar los gastos. El Gobierno estaba haciendo lo posible para mejorar el seguimiento con la ayuda del Banco Mundial.La Junta manifestó esperanzas sobre el futuro de la alimentación escolar en Gambia, pero también preocupación por la tendencia de los maestros y el personal a consumir las comidas destinadas a los niños; se sugirió que a los maestros y el personal se les exigiera pagar por las comidas, lo cual podría disuadir del hurto e incluso contribuir a mejorar la calidad de las propias comidas escolares.
    La Junta tomó nota del documento titulado ―Informe resumido de la evaluación del impacto del programa de alimentación escolar en Gambia‖ (WFP/EB.A/2011/7-D) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2011/7-D/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.1/2010/7-C
    1. El Director Regional manifestó su agradecimiento por el apoyo de los donantes en una región en la que la labor del PMA en 2010 se dirigiría a 30 millones de personas. El PMA estaba respaldando también a los gobiernos en relación con la sostenibilidad a largo plazo de la asistencia alimentaria. En el Cuerno de África, los aumentos registrados en la producción de alimentos, principalmente en Somalia meridional y Kenya sudoriental, compensaban sólo en parte los efectos de los elevados precios de los alimentos y del combustible, de la disminución del comercio y de las crisis relacionadas con factores meteorológicos. En Somalia meridional, el PMA había suspendido últimamente las operaciones de socorro a causa de la inseguridad y de las exigencias intolerables de los insurgentes. Junto con los gobiernos vecinos y la ACNUR se habían establecido planes para contingencias para hacer frente a los desplazamientos de población previstos. En Etiopía, las necesidades de asistencia alimentaria seguirían siendo altas en 2010: según los resultados provisionales de una evaluación interinstitucional dirigida por el Gobierno, 5,2 millones de personas no podrían satisfacer sus necesidades básicas de alimentos. Conforme a lo solicitado por la Junta, se dio una explicación sobre las mejoras registradas en la rendición de cuentas sobre la gestión de los alimentos, la presentación de informes y los mecanismos de selección de los beneficiarios. En Kenya, los beneficiarios estaban disminuyendo gracias a la caída de buenas lluvias recibidas en el sudeste, donde había aumentado la producción de alimentos; no obstante, en las zonas áridas seguía habiendo una gran necesidad de asistencia alimentaria.2. En la parte oriental de la República Democrática del Congo la situación seguía siendo difícil. Un nuevo conflicto desatado en la Provincia de Équateur había ocasionado el desplazamiento interno de 50.000 personas en el país e inducido a otras 100.000 a refugiarse en la República del Congo. En Zimbabwe, unas lluvias mejores y el cambio de políticas del Gobierno se habían traducido en una mayor disponibilidad de alimentos, pero en las zonas rurales persistía la inseguridad alimentaria; el PMA estaba intensificando sus actividades de alimentos para la creación de activos (ACA) y de nutrición infantil, y estaba colaborando estrechamente con la FAO.3. El fortalecimiento de las asociaciones con la NEPAD, el Programa de desarrollo integral de la agricultura en África, el Mercado Común del África Meridional y Oriental, entre otras, era un aspecto fundamental de las operaciones del PMA en apoyo de los programas del Gobierno. Los programas encaminados a ayudar a las personas que vivían con el VIH se centraban en las oportunidades de conseguir medios de sustento y en los proyectos de reincorporación al trabajo. En la región, la desnutrición era un problema tan grave como el hambre, especialmente entre los niños: el PMA estaba apoyando programas dirigidos a proporcionar micronutrientes o alimentos enriquecidos que pudieran producirse localmente. Se habían puesto en marcha planes de aplicación de la iniciativa relacionada con la Asociación REACH (para poner fin al hambre entre los niños). Como respuesta a los precios altos de los alimentos y a la recesión económica, se estaban planeando programas basados en las transferencias de efectivo y los cupones para alimentos. En algunos países se estaban creando asociaciones con el proyecto “Aldeas del Milenio”. En colaboración con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la FAO, laIniciativa “Compras en aras del progreso” estaba promoviendo en 10 países la compra y la elaboración de alimentos locales. Las compras locales y regionales, valuadas en 2009 en 223 millones de dólares, habían ayudado a los agricultores de toda la región y reducido los plazos de entrega.4. Con respecto a la evaluación del PP para Etiopía, la Directora de la OE señaló algunos efectos positivos del mismo, tales como la gestión mejorada de las cuencas hidrográficas, la mayor disponibilidad de agua, el aumento de los ingresos, la disminución de los déficit de alimentos y una resistencia mayor a la sequía, obtenidos en el marco del programa MERET de gestión de los recursos ambientales para lograr medios de subsistencia más sostenibles. Los programas de alimentación escolar estaban prestando asistencia al 100% de los beneficiarios previstos con sólo el 47% de los productos alimenticios; se habían registrado efectos positivos en las tasas de asistencia y en el equilibrio en la proporción de hombres y mujeres. Las recomendaciones principales eran extender el programa MERET a zonas donde se practicaban otras actividades de subsistencia, asociándolo con el componente de ayuda a la infancia para promover sinergias positivas.5. En su respuesta, la dirección del PMA había aceptado las recomendaciones y estaba promoviendo una protección social reforzada, el fomento de las capacidades y la capacitación para los funcionarios de los woredas; se estaban elaborando planes para extender el programa MERET y examinar con los asociados la sostenibilidad de los proyectos de gestión de cuencas hidrográficas.6. La Junta acogió favorablemente las observaciones y el documento de la evaluación. Varios miembros formularon un llamamiento enérgico en pro de un compromiso internacional de aumentar la financiación y el apoyo humanitario para la región, señalando que los problemas de zonas tales como el Cuerno de África repercutían considerablemente en otros países. Una descripción vívida del espectro del hambre suscitó llamamientos por parte de varios miembros de la Junta que solicitaron una intensificación de los esfuerzos internacionales por aumentar los recursos necesarios en la región. Con el mismo espíritu, los miembros de la Junta lamentaron que la falta de recursos y los retrasos en el suministro de los alimentos hubieran perjudicado las operaciones del PMA en Etiopía e instaron a la Secretaría a que aplicara las recomendaciones de la evaluación lo antes posible y se asegurara de que las operaciones estuvieran coordinadas para aprovechar al máximo las ventajas de la sinergia. Los miembros de la Junta recomendaron mejorar los métodos de selección de los beneficiarios y el planteamiento de la logística e intensificar el diálogo con los gobiernos para promover un incremento de las intervenciones eficaces. Se plantearon preguntas con respecto a la sostenibilidad del programa MERET y a las disposiciones para el traspaso de las responsabilidades, particularmente en lo relativo al fomento de las capacidades. Los miembros de la Junta debatieron sobre las ventajas de mantener el programa MERET como una entidad separada o combinar sus operaciones con las del Programa de protección social basado en actividades productivas (PSBAP). Se recomendó el análisis de la relación costos-beneficios y los impactos sociales del programa MERET. Los miembros recomendaron también que se estudiaran los efectos de la alimentación escolar en las diferentes zonas para determinar los efectos reales de la intervención. Se pidió a la Secretaría que evitara en los documentos la expresión subjetiva “uno de los países más pobres del mundo”, particularmente con referencia a Etiopía, que en los últimos años había experimentado un fuerte incremento del producto interno bruto (PIB). Se indicó que sería más aceptable y exacto emplear una clasificación oficial de las Naciones Unidas como es la de “país menos adelantado”.7. Al responder, el Director en el País reconoció la necesidad de elaborar una estrategia para el traspaso de las responsabilidades en Etiopía y de asegurar las capacidades necesarias para ello. Señaló, además, que el impacto de los programas de gestión de cuencas hidrográficas tardaría en manifestarse más de los cinco años de duración de un PP. Sobre la pregunta relativa al programa MERET y el PSBAP, el Director Regional señaló que eran complementarios en una medida considerable: el programa MERET se centraba en el aprovechamiento sostenible de la tierra para alcanzar determinados efectos; el PSBAP era un mecanismo de apoyo social continuado que transfería recursos para proteger a los pobres. En las zonas en las que funcionaban ambos programas, el impacto era elevado, y el PMA estaba integrando las enseñanzas derivadas del programa MERET en actividades del PSBAP y en otras actividades, pero el MERET era un programa participativo que no podía reproducirse en la escala del PSBAP. Los obstáculos relativos a la ejecución en Etiopía eran del todo previsibles en un país tan extenso y poco adelantado: se estaba trabajando para mejorar las licitaciones en materia de transporte y capacitar al personal de contraparte del Gobierno con miras a reforzar el componente de logística. El Director Regional agradeció a la Junta su apoyo y le aseguró que se aplicarían las recomendaciones de la evaluación.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de mitad de período del programa en el país Etiopía 104300 (2007-2011)” (WFP/EB.1/2010/7-C) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.1/2010/7-C/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.2/2009/6-B
    1. El Director del Despacho Regional para Asia describió la situación y las intervenciones del PMA en la región, donde la seguridad y la protección del personal eran motivo de especial preocupación. En el Pakistán, tras el atentando, las operaciones del PMA se habían ralentizado temporalmente – pero no interrumpido– y el PMA seguía dependiendo de las ONG para entregar el máximo posible de su asistencia. Se animó a los donantes a que suscribieran compromisos tempranamente para evitar así interrupciones del suministro ante las duras condiciones climáticas invernales previstas para principios de 2010. En el Afganistán, se había trasladado provisionalmente al personal internacional, pero la mayor parte de las instalaciones del PMA pertenecían ya a la categoría de máxima seguridad. Se necesitaría apoyo financiero para aumentar la seguridad del personal tanto en el Afganistán como en el Pakistán; el Director Ejecutivo Adjunto recordó a la Junta que la aprobación previa por parte de ésta de mejoras de la seguridad había hecho posible que el PMA siguiera trabajando en instalaciones que gozaban de una relativa buena seguridad. 2. A raíz de las inundaciones en Filipinas, el PMA suministraba alimentos para un millón de personas y, a petición del Gobierno, había puesto en marcha operaciones especiales destinadas a crear y dirigir los módulos de acción agrupada de logística y telecomunicaciones y prestar servicios de transporte aéreo para realizar entregas en zonas sin acceso; el PMA había revisado su operación de emergencia (OEM) a fin de extenderla hasta junio de 2010. Camboya y la República Democrática Popular Lao habían resultado afectadas en menor escala. En Indonesia, tras el terremoto, el PMA creó y dirigió los módulos de acción agrupada de logística y telecomunicaciones de emergencia y distribuyó alimentos enriquecidos de producción local a grupos vulnerables. El PMA había observado que su liderazgo en los citados módulos de acción agrupada era un factor importante en todas estas situaciones de emergencia. Se esperaba poder abrir pronto el depósito de suministros de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas en Malasia, en el marco de las iniciativas de preparación y respuesta ante casos de emergencia. 3. Aunque las personas desplazadas en Sri Lanka comenzaban a regresar a casa, las que todavía permanecían en los campamentos no tenían ninguna libertad de movimiento fuera de los mismos. El PMA prestaba asistencia alimentaria a los repatriados para ayudarles a recuperar sus medios de subsistencia. En Nepal, la asistencia contribuyó a la estabilización tras la firma del acuerdo general de paz, pero había déficit de financiación y se habían reducido las raciones para los refugiados butaneses. En la República Popular Democrática de Corea, las operaciones estaban sólo financiadas en un 15% y llegaban tan sólo a poco más del 10% de los beneficiarios previstos. El Gobierno había solicitado a la FAO y al PMA que cancelaran la evaluación de los cultivos y la seguridad alimentaria prevista. 4. La Junta elogió al PMA por su labor en Asia y por su colaboración con otros organismos. En respuesta a las preocupaciones manifestadas por algunos miembros, el Director Regional informó de que el PMA y la comunidad humanitaria internacional estaban abogando ante el Gobierno de Sri Lanka para que abriera los campamentos para personas desplazadas internamente (PDI), y que sólo se ofrecerían actividades destinadas a salvar vidas si los campamentos seguían cerrados. La colaboración internacional era esencial para afrontar muchos de los desafíos a los que se enfrentaba la región. 5. La Directora de la OE presentó los dos informes de evaluación resumidos. La evaluación de la República Democrática Popular Lao era la primera evaluación de una cartera de actividades en un país que se presentaba a la Junta; en el futuro se harían más evaluaciones de este tipo porque permitían cubrir una gama mayor de cuestiones. Se había constatado que la cartera de actividades en la República Democrática Popular Lao se ajustaba bien a las prioridades del Gobierno, pero que tomar decisiones estratégicas sobre qué hacer con los recursos disponibles resultaba más problemático. La pequeña oficina del PMA en dicho país había llevado a cabo un trabajo analítico ingente, destacándose un análisis exhaustivo de la seguridad alimentaria y la vulnerabilidad que había resultado muy útil al Gobierno para su labor de planificación. Prestar asistencia a beneficiarios aislados que vivían en lugares remotos era costoso y obligaba a cuestionarse las actividades que presentaban una escasa eficiencia. La evaluación determinó la necesidad de realizar nuevos análisis de los retos a los que se enfrentaba el país, de emplear métodos más participativos y de aplicar un sistema de seguimiento más interrelacionado con los procesos de toma de decisiones. 6. La evaluación del programa del PMA en Bangladesh era, por el momento, una de las últimas evaluaciones de operaciones realizadas por la OE. Se trataba de una evaluación de mitad de período, en la que se analizaban algunos resultados de las actividades que habían completado el ciclo previo a la evaluación y de las que se habían podido reunir datos pertinentes. El impacto del programa en la dimensión social parecía aceptable; no estaba tan claro el producido en los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria. La asignación de fondos del programa a metas o actividades específicas había provocado cuellos de botella. De cara a la preparación de la cartera de actividades en Bangladesh la evaluación recomendaba, entre otras cosas, establecer unos objetivos unificadores y centrarse en el fomento de la capacidad y en la apropiación local. 7. La Secretaría presentó las respuestas específicas de la dirección a las evaluaciones. En general, se había pedido a las oficinas en los países que intervinieran en un proceso participativo de elaboración de estrategias para los países, basándose en la situación en materia de seguridad alimentaria. El proceso animaría a considerar el panorama más amplio de cada país, a establecer prioridades teniendo en cuenta las iniciativas gubernamentales y a velar por que las actividades del PMA se ajustaran al UNDAF. 8. En respuesta a las evaluaciones, el PMA estaba trabajando con el Gobierno de la República Democrática Popular Lao en la definición de un objetivo global para sus actividades. Por otra parte, estaba estudiando, junto con el Ministerio de Salud, maneras de hacer frente a las elevadas tasas de malnutrición del país, y colaboraría con el Gobierno y con otros asociados en el fomento de la participación. Se había contratado a un experto en seguimiento y evaluación (SyE) para que señalara posibles mejoras en esta área. En Bangladesh, el PMA estaba probando experimentalmente nuevos sistemas de desarrollo de los medios de subsistencia, incluida la entrega de donaciones en efectivo – en lugar de microcréditos– para la compra de insumos que ayudaran a las mujeres más pobres a salir de la pobreza. Los componentes del programa se estaban integrando a fin de aumentar su impacto a nivel de los hogares, pero para ello se necesitaban más recursos. El PMA acogió con satisfacción la reciente decisión del Gobierno de poner en marcha un programa de alimentación escolar, para el que le había solicitado al PMA actividades de fomento de la capacidad. 9. La Junta elogió a la OE por sus esclarecedores informes, y a la dirección por sus respuestas a las recomendaciones. El uso de personal de evaluación nacional en la República Democrática Popular Lao era digno de mención, al igual que lo era la presentación de indicadores de efectos en la evaluación de Bangladesh. Se recalcó la necesidad de orientar más claramente la ayuda en la República Democrática Popular Lao y de mejorar la presentación de informes sobre los efectos. Los miembros de la Junta pidieron que se elaboraran unas estrategias de traspaso de responsabilidades y planes de fomento de la capacidad más claros. Se reconoció que el PMA proporcionaba un apoyo y una asistencia esenciales y muy apreciados a los gobiernos de ambos países, los cuales perseguían metas ambiciosas. 10. En respuesta a estas y a otras observaciones de la Junta, la Directora aclaró que, aunque la OE ya no evaluaría operaciones individuales, las oficinas en los países y el Despacho Regional realizarían autoevaluaciones y evaluaciones descentralizadas de los programas y proyectos. 11. La Directora de la oficina del PMA en la República Democrática Popular Lao añadió que se había concluido un análisis de la vulnerabilidad por distritos, que complementaba las evaluaciones del Gobierno y ayudaría a mejorar la orientación de la ayuda. La Oficina en el país trabajaba con el Ministerio de Salud en el diseño de un programa de salud y nutrición maternoinfantiles, y la cifra de compras locales había pasado de menos del 10% del total de compras en 2007 al 70% en 2008. La República Democrática Popular Lao era unos de los países piloto de la iniciativa “Compras en aras del progreso”. 12. El Director de la oficina del PMA en Bangladesh expuso que a la visión del PMA para el traspaso de responsabilidades en el país se habían añadido la visión del propio Gobierno y su reciente petición de asistencia al PMA, especialmente en relación con el nuevo programa nacional de alimentación escolar. El PMA estaba colaborando con el UNICEF y con el Ministerio de Salud para reforzar los centros de nutrición comunitarios, y con el Banco Mundial en la reforma de las redes de protección social y la mejora de la selección de los beneficiarios y el diseño de actividades. Con respecto a las preocupaciones de la Junta sobre el impacto de la alimentación escolar, el Director de la oficina en el país mencionó un aumento del 14% en la asistencia a la escuela y una disminución del 10% en las tasas de abandono desde 2002, en las escuelas a las que el PMA proporcionaba alimentación escolar. El PMA necesitaba fondos para proporcionar las actividades de fomento de capacidad solicitadas por el Gobierno; se estaba procurando ampliar la base de donantes.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación del programa en el país Bangladesh 104100 (2007-2010)” (WFP/EB.2/2009/6-B) y de la “Respuesta de la dirección a las recomendaciones formuladas en el informe resumido del programa en el país Bangladesh 104100 (2007-2010)” (WFP/EB.2/2009/6-B/Add.1), y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.A/2009/7-E
    Un miembro de la delegación de la Junta presentó el informe sobre la visita a Burkina Faso, transmitiendo el agradecimiento del equipo por el trabajo preparatorio que había efectuado el personal del PMA, así como por el apoyo que había brindado el Gobierno, cuyo compromiso para acabar con la inseguridad alimentaria y la pobreza era evidente. La visita había permitido al equipo comprender a fondo los problemas de malnutrición y educación que se abordaban en el contexto de la contracción de la actividad financiera mundial y de las operaciones del PMA en curso, que incluían actividades de alimentación escolar y de"compras en aras del progreso", y un programa de cupones para alimentos (el primero en áfrica). Las actividades se adecuaban bien a los programas gubernamentales, pero la falta de capacidades nacionales y recursos representaba una limitación. El equipo observó que era necesaria una mayor coherencia entre las operaciones de los diferentes organismos de las Naciones Unidas, así como una mayor flexibilidad de parte del PMA para adquirir alimentos a nivel local. Recomendó, entre otras cosas, que se aumentara el apoyo a los proyectos de protección social del Gobierno; se intensificara la capacitación a los pequeños agricultores en las esferas de la nutrición y la comercialización; se supeditara la distribución de cupones para alimentos a la participación en planes de trabajo o de salud, y, por último, se establecieran unas modalidades más eficaces de selección de los beneficiarios y de distribución. El equipo no pudo analizar la alimentación escolar porque los centros escolares estaban cerrados por vacaciones, y pidieron al PMA que se asegurara de que las visitas sobre el terreno se efectuaran en momentos en que las operaciones estuvieran en marcha. La Directora de la OEDE presentó los documentos de evaluación. Con respecto a la evaluación de Burkina Faso, señaló a la atención de la Junta la constatación de que la operación estaba infradotada de recursos y el hecho de que se hubieran tenido que buscar nuevos asociados para llevar a cabo las actividades de nutrición, para lo cual se había requerido capacitación adicional. El programa había reducido las tasas de malnutrición, pero era necesario seguir trabajando para sostener los avances. En Liberia, la evaluación había permitido constatar que la transición de la emergencia a la recuperación necesitaba de un mayor apoyo para definir mejor la evolución del papel del PMA en estos contextos. Las entregas de alimentos habían sido variables y era preciso mejorar el sistema de SyE para incluir indicadores de los efectos. La selección de los beneficiarios, la gestión operacional y la eficiencia global habían obtenido una puntuación alta, pero a veces las capacidades de los asociados limitaban la aplicación. Se recomendaba prestar más atención a la malnutrición aguda, además de mejorar la documentación de los efectos. La Junta acogió favorablemente los tres documentos. Con respecto a la evaluación de Burkina Faso, los miembros señalaron la necesidad de contar con más recursos para la operación y que se prestara más atención a la creación de capacidades nacionales. La Junta observó con aprobación que la OPSR se adecuaba a las prioridades del Gobierno, que se estaban aplicando las recomendaciones de evaluación y que el hecho de compartir los activos de logística con el programa en el país había contribuido a contener los costos. Los miembros de la Junta elogiaron el enfoque integral del PMA en la OPSR y sus programas innovadores, como por ejemplo el proyecto de entrega de efectivo en un medio urbano en Uagadugú. Algunos pidieron aclaraciones con respecto a la mejora de la nutrición, que podría atribuirse a diversas causas. Otros miembros observaron que la consolidación de las zonas beneficiarias contribuiría a una mayor eficacia, y que el PMA debía intentar desarrollar más asociaciones con otros interlocutores y fomentar el proceso de apropiación local de los proyectos para contrarrestar los déficit de financiación. Los miembros de la Junta aprobaron el hecho de que en el diseño de la OPSR se había tenido en cuenta la evaluación de la vulnerabilidad de 2006. En lo relativo a la evaluación de Liberia, la Junta instó al PMA a seguir las recomendaciones a fin de centrar en mayor medida sus intervenciones en grupos específicos y en zonas del interior, ampliar los enfoques participativos y el trabajo conjunto con otros organismos y recabar orientaciones sobre la transición a la función de desarrollo. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción la adecuación de la OPSR a los programas gubernamentales y alentaron al PMA a que apoyara en mayor medida al Gobierno en lo relativo al fomento de las capacidades en los Ministerios de Agricultura, Sanidad y Educación; les complacía que las intervenciones del PMA basadas en alimentos contribuyeran además a la consolidación del proceso de paz. Sin embargo, les preocupaba que la OPSR careciera de un buen sistema de seguimiento de su eficacia, y que los productos de algunas actividades no alcanzaran las expectativas. Algunos miembros pidieron aclaraciones sobre la colaboración del PMA en el marco del módulo de acción agrupada de recuperación temprana y con la Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas, así como sobre la eficacia de los programas de alimentación escolar. Al responder, la Secretaría señaló que las recomendaciones de evaluación se estaban aplicando en Burkina Faso y Liberia y que se tendrían en cuenta en los futuros programas. La Secretaría reconoció la necesidad de mejorar los indicadores de SyE y de procurar una mayor integración entre los sistemas existentes. Se suponía que en su siguiente política de alimentación escolar el PMA abordaría algunas preocupaciones planteadas por la Junta en ese sentido. Se estaban elaborando algunas orientaciones relativas a cuestiones de transición, y la documentación correspondiente probablemente estaría disponible a principios de 2010. En las evaluaciones no se habían analizado las causas de los efectos en la nutrición, sino que se había hecho hincapié en los núcleos de actividad; esta cuestión se abordaría en evaluaciones futuras. En Liberia los sistemas de datos estaban mejorando en lo relativo a la coordinación de la información procedente de numerosas fuentes, pero los progresos eran lentos. El Director del OMD señaló que el PMA participaba en los equipos de las Naciones Unidas en los países y que trabajaba en cierta medida con el PNUD y con otros organismos; se estaba estudiando la posibilidad de realizar más operaciones conjuntas de las Naciones Unidas. El trabajo con la Comisión de Consolidación de la Paz se centraba en países y zonas donde los conflictos eran susceptibles de reanudarse. Los directores del PMA en Burkina Faso y Liberia señalaron que los resultados rara vez podían atribuirse a organismos únicos, y que en su mayor parte se lograban gracias a asociaciones y operaciones conjuntas en apoyo de los gobiernos. La nueva OPSR que se estaba diseñando para Liberia se centraría en la malnutrición crónica entre los niños menores de 5 años y en las causas de la inseguridad alimentaria, sobre la base de las evaluaciones realizadas en 2008; también promovería el fomento de las capacidades en los ministerios en las esferas de las políticas de nutrición, los programas de seguridad alimentaria, la capacitación, la adquisición de datos, las actividades de SyE y las capacidades de presentación de informes.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la OPSR Burkina Faso 10541.0” (WFP/EB.A/2009/7-E) e invitó al PMA a que adoptara nuevas medidas conforme a las recomendaciones que figuraban en el mismo, teniendo en cuenta las observaciones formuladas por sus miembros durante el debate.
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  • WFP/EB.2/2015/6-A
    La Directora de la OEV advirtió de que, a petición de la Junta, la evaluación de la política en materia de nutrición se había llevado a cabo en una fase temprana. En su valoración, se consideró que la política era pertinente y aclaraba convenientemente cuál era la posición del PMA con respecto a la importancia de los enfoques multisectoriales y de múltiples partes interesadas; asimismo, aportaba orientación práctica y permitía distinguir entre las intervenciones en las que se tenían en cuenta aspectos de la nutrición y aquellas otras centradas específicamente en la nutrición. No obstante, en la evaluación no se hallaron pruebas de la ampliación prevista del programa de actividades de nutrición ni de un uso aceptable de las transferencias de base monetaria en apoyo a la nutrición. Las ocho recomendaciones trataban sobre investigación, financiación, orientaciones, seguimiento, sostenibilidad, asociaciones y coherencia con otras políticas y orientaciones del PMA.La dirección había aceptado las recomendaciones. Se prestaría atención a tratar los casos de malnutrición aguda moderada en niños utilizando, en la medida de lo posible, alimentos ricos en nutrientes de producción local. Se necesitarían más recursos para sufragar la investigación de la eficacia, para la nutrición, de las modalidades basadas en la transferencia de efectivo. Se intensificaría la capacitación del personal en materia de nutrición, y se prestaría especial atención a la problemática de género.La Junta puso de relieve la necesidad de adoptar, conjuntamente con los asociados, enfoques multisectoriales que se basasen en pruebas y mejores análisis de datos respaldados por material de orientación. Los miembros de la Junta advirtieron de que el PMA no debería basar sus intervenciones en la disponibilidad de productos alimenticios, e insistieron en que en los enfoques debía buscarse el equilibrio entre intervenciones que tuvieran en cuenta la nutrición y aquellas otras centradas específicamente en la nutrición para tratar todas las formas de malnutrición, sin olvidar tener en cuenta las cuestiones de género.La Junta reconoció la necesidad de adoptar un enfoque holístico para integrar la nutrición en la labor del PMA y asegurarse de que la investigación y el seguimiento fueran adecuados. Asimismo, recomendó al PMA que estableciera parámetros claros para sus intervenciones en materia de nutrición y complementar los esfuerzos de sus asociados. En opinión de algunos miembros de la Junta, la política debía tener en cuenta las cuestiones de nutrición en las situaciones de emergencia. La Junta elogió la buena disposición de la Secretaría a aplicar las recomendaciones formuladas en la evaluación, en consonancia con las prioridades del Movimiento SUN, de la iniciativa REACH y del CSA.La Directora de la OEV recordó a la Junta que en el informe de evaluación se explicaba la limitada ampliación de los programas de nutrición, y en él también se trataba sobre las cuestiones de género, las opciones de financiación, los parámetros de las intervenciones y la coherencia con los enfoques adoptados por los gobiernos, el Movimiento SUN, la iniciativa REACH y las Naciones Unidas en su conjunto.La Secretaría aseguró a la Junta que la investigación la estaban llevando a cabo entidades de renombre a fin de garantizar la veracidad y fiabilidad de los resultados.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la política en materia de nutrición (2012-2014)” (WFP/EB.2/2015/6-A) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento WFP/EB.2/2015/6-A/Add.1, y alentó a que se adoptasen nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2007/5-D/1
    La Junta tomó nota del “Informe parcial sobre la aplicación de las recomendaciones del Auditor Externo” (WFP/EB.2/2007/5-D/1). La Junta tomó nota de las observaciones formuladas por la CCAAP (WFP/EB.2/2007/5(A,B,C,D,E,F,G,)/2 + Corr.1) y por el Comité de Finanzas de la FAO (WFP/EB.2/2007/6(A,B,C,D,E,F,G)/3).
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  • WFP/EB.1/2008/4
    Al presentar el Informe Anual, la Secretaría indicó que en el informe de este año se había dado relieve a las actividades realizadas en apoyo de la reforma de las Naciones Unidas y de la cooperación entre los organismos, incluido el sistema de módulos de acción agrupada de ayuda humanitaria, el Fondo central para la acción en casos de emergencia (CERF) y el Proceso de llamamientos unificados, y describió brevemente la creciente participación del PMA en los programas piloto realizados en virtud de la iniciativa “Unidos en la acción” de las Naciones Unidas. En el informe se habían tenido en cuenta las observaciones formuladas el año pasado por la Junta. Se había facilitado más información sobre la política de tolerancia cero para los casos de explotación y abuso sexuales, y se habían presentado algunos programas conjuntos subdivididos por temas como la lucha contra el VIH/SIDA, la educación y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). Dado que la colaboración entre los organismos radicados en Roma era el tema de otro documento presentado a la Junta en 2007, la sección correspondiente en este informe era concisa. Durante 2007, el cambio climático había representado una prioridad para todo el sistema de las Naciones Unidas.La Junta acogió con beneplácito el documento que reflejaba el compromiso del PMA a colaborar con otras entidades, entre las cuales los organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y las ONG, y encomió las realizaciones del PMA. Una preocupación importante fue la de saber en qué medida el CERF representaba una fuente adicional de financiación para el PMA y no sustituía la financiación directa de los donantes. Entre las demás cuestiones planteadas, los miembros de la Junta querían tener más información sobre el impacto de la colaboración entre organismos dentro de los países y en los programas del PMA; saber si el enfoque de acción agrupada había supuesto ahorros y una eficacia mayor; saber si la temática de género se había incorporado en las operaciones logísticas y de ayuda humanitaria; y conocer los procedimientos de selección de los beneficiarios y de seguimiento y evaluación, así como los cometidos de los diferentes organismos en el marco de los programas conjuntos y las esferas de colaboración. Se observó que era inexacto hacer referencia en el informe a las Naciones Unidas como si se tratara de un donante, o que hacía falta utilizar otros términos.Al responder a estas observaciones, la Secretaría señaló que era difícil evaluar si el CERF representaba fondos adicionales o alternativos e identificar a los donantes de los que procedía originalmente la financiación que recibía el PMA por conducto de las Naciones Unidas. La Secretaría aclaró que todas las actividades realizadas en el marco de la iniciativa “Unidos en la acción” tenían un carácter experimental y que se evaluarían antes de tomar la decisión de apoyar su continuación. El hecho de concentrar más la atención en la seguridad alimentaria, como lo habían pedido algunos miembros de la Junta, era difícil en los países en los que la seguridad alimentaria se consideraba parte integrante de las redes de seguridad social y no un componente separado. Era igualmente difícil evaluar cuál de las actividades de lucha contra el hambre infantil, realizadas conjuntamente por el PMA y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), podía atribuirse a la Iniciativa encaminada a poner fin al hambre y la desnutrición entre los niños (ECHUI).En cuanto responsables de la dirección conjunta del módulo de acción agrupada de telecomunicaciones, el PMA y el UNICEF estaban de acuerdo en que el grupo tuviera un sólo organismo principal, pero como no todos los organismos estaban de acuerdo, no se preveía ningún cambio inminente. El PMA, que estaría preparado para dirigir al grupo, quería que sus funcionarios, además de ocupar ya los puestos de coordinadores residentes, fueran elegidos como Coordinadores humanitarios de las Naciones Unidas. La Secretaría consideraba que la participación en el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) era beneficiosa para el PMA, y que el GNUD sacaba provecho de la experiencia práctica que el PMA aportaba en sus debates.
    La Junta aprobó el “Informe Anual al ECOSOC y al Consejo de la FAO correspondiente a 2007” (WFP/EB.1/2008/4 + Add.1). De conformidad con su decisión 2004/EB.A/11 del 24 de mayo de 2004, la Junta pidió que el Informe Anual se remitiera al ECOSOC y al Consejo de la FAO, junto con las decisiones y recomendaciones de la Junta correspondientes a 2007 y con la presente decisión.
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  • WFP/EB.1/2017/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.1/2006/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.3/2003/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/99/INF/1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2016/INF/1/Rev.1
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2017/INF/1
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  • WFP/EB.A/2014/7-A
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe Anual de Evaluación de 2013” (WFP/EB.A/2014/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2014/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.A/2010/7-A
    47. La Directora de la Oficina de Evaluación (OE) presentó el informe a la Junta para su examen. Recordó a la Junta que el informe resumía las constataciones de tres evaluaciones estratégicas, dos carteras de proyectos en los países y 14 evaluaciones de operaciones. Según dichas evaluaciones, los programas del PMA en general se habían ajustado bien a las estrategias y políticas de los gobiernos y otros asociados, y estaban bien orientados, en particular cuando las evaluaciones y las tareas de seguimiento se llevaban a cabo con regularidad. Sin embargo, resultaba más difícil encontrar una posición estratégica para los programas, dada la diversidad de actividades y la falta de integración en los países; era probable que la elaboración de estrategias para los países fuera a mejorar dicha situación. El PMA pudo ampliar sus actividades rápidamente cuando fue necesario, pero fue menos eficaz en reducirlas o modificar su posición estratégica en función de la evolución del contexto. Si bien las distribuciones generales de alimentos y la alimentación escolar fueron satisfactorias, resultaba más difícil determinar cuáles habían sido los efectos de los programas del PMA en la esfera de la nutrición. Las actividades de alimentos por trabajo y alimentos para la creación de activos tuvieron inconvenientes, sobre todo debido a la escasez de fondos, pero también por la falta de estrategias de recuperación de los medios de subsistencia en las oficinas en los países; además, se debía prestar atención a la contabilización y el seguimiento de los beneficiarios. En general, el PMA era un buen asociado, aunque se podría mejorar la sinergia a nivel comunitario con otros organismos de las Naciones Unidas.48. La Secretaría presentó la respuesta de la dirección a las cuatro recomendaciones del informe de evaluación, y señaló que el modelo de financiación se estaba abordando en el marco del examen del marco de financiación, y gracias a la mayor sinergia derivada de la elaboración de estrategias para los países, a la adaptabilidad resultante del examen de las definiciones de las categorías de programas y al mejor seguimiento que hacía posible el Informe Anual de las Realizaciones.49. La Junta acogió con satisfacción el informe por ofrecer un panorama general muy útil de las diversas evaluaciones efectuadas durante el año precedente, tres veces más que el año anterior, en consonancia con la cultura de rendición de cuentas y el aprendizaje a partir de la experiencia. Los miembros destacaron la necesidad de ajustar la labor del PMA a las políticas y prioridades de los gobiernos, en particular en situaciones de emergencia, aunque otros miembros indicaron que en ciertos casos era necesario mantener una mayor distancia de los gobiernos para asegurar la imparcialidad en materia de ayuda humanitaria en las actividades de recuperación y desarrollo. Varios miembros recomendaron a la Secretaría que centrara su atención en reforzar las capacidades de los países en el marco de las iniciativas para mejorar su capacidad de adaptación ante la evolución de las necesidades y aumentar la sostenibilidad de los programas del PMA. La capacidad de adaptación dependía de la posibilidad de contar con sistemas de información eficaces que se mantuvieran a la par de las nuevas circunstancias. La Secretaría debería acelerar la elaboración de las estrategias para los países para contribuir a racionalizar las operaciones complejas y mejorar la sinergia entre ellas. Se consideró necesario contar con metas y objetivos claramente definidos para que los programas del PMA pudieran mantener las finalidades que tenían inicialmente por objeto alcanzar.50. Los miembros de la Junta manifestaron su preocupación por la escasez de datos para la presentación de informes sobre los efectos, e instaron a la Secretaría a que mejorara los sistemas de seguimiento para este fin, por ejemplo mediante una mayor participación de la Junta en la definición de los indicadores y la realización de consultas con expertos en seguimiento y evaluación externos. Fortalecer el seguimiento del impacto contribuiría a asegurar que las actividades del PMA lograran el objetivo de combatir el hambre y apoyar a los más vulnerables.51. Los miembros reconocieron las dificultades que planteaba el modelo actual de financiación y los limitados presupuestos disponibles para efectuar las evaluaciones, en particular en las oficinas en los países; de hecho, para reducir la presión sobre los presupuestos del PMA convendría invertir en la capacidad para recopilar datos. Más en general, el PMA también podría tratar de obtener financiación adicional de nuevos donantes y gobiernos beneficiarios, para reducir la diferencia entre el programa de trabajo y los fondos disponibles.52. La Junta reiteró que había sido útil organizar consultas oficiosas sobre los informes de evaluación antes de que éstos se presentaran en los períodos de sesiones de la Junta. Se propuso que la OE llevara a cabo las tareas siguientes: una evaluación del programa de alimentación escolar en Cabo Verde durante el segundo semestre de 2012, a fin de valorar su sostenibilidad después del traspaso de responsabilidades al Gobierno; una evaluación de los criterios de recuento de los beneficiarios, y más evaluaciones conjuntas con otros organismos de las Naciones Unidas, en particular la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).53. La Directora de la OE tomó nota de las observaciones de la Junta, y explicó que dicha oficina estaba estudiando la manera de aumentar los recursos para las evaluaciones, en especial para las evaluaciones descentralizadas. La Secretaría recurría más a las evaluaciones como medio de aprendizaje, en particular organizando seminarios para el personal sobre evaluaciones importantes.54. La Secretaría informó de que estaba poniendo a prueba el módulo de planificación y seguimiento de las realizaciones, empezando por Nepal, el cual se aplicaría plenamente en 2012. El módulo formaba parte del sistema WINGS II, que reunía todos los sistemas nacionales y regionales de seguimiento en un solo sistema. Se esperaba que contribuyera a mejorar el recuento de los beneficiarios al permitir que se informara sobre diversos aspectos, por ejemplo el número de raciones distribuidas. Se estaba ultimando un Memorando de Entendimiento con la ACNUR, y el PMA ya había efectuado evaluaciones conjuntas con la FAO y otros organismos. En un documento de información presentado a la Junta se notificaron avances en respuesta a las recomendaciones en materia de evaluación; el nuevo marco de gestión contenía una fase de aprendizaje y adaptación.
    La Junta tomó nota del “Informe anual de evaluación de 2009” (WFP/EB.A/2010/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2010/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.1/2013/4
    La Secretaría presentó este informe sobre la contribución del PMA a la coherencia y eficacia del sistema de las Naciones Unidas en el empeño por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y lograr una seguridad alimentaria sostenible mediante iniciativas de asociación de carácter interinstitucional, multilateral y con las ONG.La Junta encomió el análisis completo contenido en el informe sobre la labor del PMA a este respecto. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción la asociación del PMA con los demás organismos con sede en Roma, en particular su labor para destacar las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20), apoyar la iniciativa “Hambre Cero” del Secretario General de las Naciones Unidas y favorecer el proceso general para elaborar el programa de desarrollo para después de 2015. La Junta expresó su reconocimiento por la labor conjunta que el PMA y sus asociados habían realizado en relación con los temas de desarrollo y seguridad alimentaria del G-8 y el G-20; su participación en foros como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y el Comité Permanente de Nutrición; su labor en el fomento de la cooperación Sur–Sur y la cooperación triangular, y su apoyo a la iniciativa relativa al Mecanismo africano de gestión de riesgos. Los miembros manifestaron su satisfacción por la nueva fórmula de la consulta anual del PMA con sus asociados, introducida en 2012.La Junta reconoció la contribución del PMA a la reforma de la esfera humanitaria y al Programa de Cambio. Acogió con satisfacción la función de liderazgo del PMA en los módulos de acción agrupada, su labor para promover las asociaciones en el marco del sistema de módulos de acción agrupada, incluidas las asociaciones con las ONG, y los resultados de la evaluación del módulo mundial de logística.Algunos miembros de la Junta expresaron su reconocimiento al PMA por la atención ininterrumpida que dedicaba a integrar la gestión del riesgo en sus operaciones y por haberse sumado a la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción el hecho de que hubiera aumentado el uso de servicios comunes entre los organismos de las Naciones Unidas. Pusieron de relieve la necesidad de contar con financiación multilateral y multianual previsible y manifestaron preocupación por la importante diferencia entre las contribuciones de los donantes y la evaluación de las necesidades previstas. Se alentó a la Secretaría a que propusiera candidatos, especialmente mujeres, para los puestos de Coordinador Residente y de Coordinador Humanitario. La Junta instó al PMA a que siguiera progresando en la integración sistemática de la perspectiva de género en sus actividades y en la presentación de informes al respecto.La Secretaría señaló que el informe se centraba en la contribución del PMA a los procesos encaminados a garantizar la coherencia y la eficacia del sistema de las Naciones Unidas. En el Informe Anual de las Realizaciones se facilitaba información relativa a los resultados y los efectos obtenidos.
    La Junta aprobó el documento titulado “Informe anual al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y al Consejo de la FAO correspondiente a 2012” (WFP/EB.1/2013/4). De conformidad con su decisión 2004/EB.A/11, la Junta pidió que el informe anual se remitiera al Consejo Económico y Social y al Consejo de la FAO, junto con las decisiones y recomendaciones de la Junta.
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  • WFP/EB.A/2013/7-C/Rev.1
    Al presentar el informe la Directora de la OEV dio una evaluación general positiva, pese al contexto sumamente difícil que predominaba en el país durante el período de evaluación de la cartera de proyectos. La Secretaría hizo notar que la oficina en el país ya estaba aplicando algunas de las recomendaciones.La Junta acogió con beneplácito la evaluación como una sólida base para el debate sobre las futuras actividades del PMA en el Níger. Encomió la sensibilidad del PMA ante las circunstancias nacionales cambiantes, su alineación con las prioridades y políticas del Gobierno y de los otros asociados, la selección de las zonas vulnerables, la combinación de actividades diversificadas en cada caso y las asociaciones a más largo plazo establecidas con la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en las actividades de alimentos por trabajo (APT) y de efectivo por trabajo (EPT), haciendo notar que la colaboración sobre el terreno era particularmente valiosa.Los miembros alentaron a la Secretaría a que intensificara el diálogo sobre políticas con el Gobierno y fortaleciera la capacidad de la oficina en el país para trabajar con el Gobierno; a que incluyera a las ONG en la intensificación de los esfuerzos por desarrollar las capacidades nacionales de gestión de crisis y de establecimiento de redes de seguridad alimentaria, y a que colaborara con programas bilaterales para evitar la duplicación de esfuerzos. El PMA debía aprovechar las oportunidades que brindaban el Programa de fortalecimiento de la capacidad de preparación para la pronta intervención y de respuesta en casos de emergencia y la Dependencia de Análisis y Cartografía de la Vulnerabilidad, ampliar las actividades de transferencia de efectivo, implantar sistemáticamente el sistema institucional de gestión de los beneficiarios que se estaba ensayando en la actualidad, y crear un banco de conocimientos sobre la alimentación general y la selección de sus beneficiarios.La Directora de la OEV hizo notar que en el futuro las evaluaciones facilitarían mayor información sobre la eficacia comparada de las actividades de EPT y de APT. Dado que se trataba de una evaluación de la cartera de proyectos, no se había abordado esta cuestión; además, se disponía de pocos datos sobre la utilización de las transferencias de efectivo.La Secretaría reconoció la importancia de establecer con claridad lo que el PMA podía emprender. La anterior Directora del PMA en el Níger añadió que la colaboración interinstitucional del PMA abarcaba también la selección de las comunidades en las que estaría presente el FIDA y la compra de productos locales destinados a la alimentación escolar, mientras que la FAO apoyaba a los agricultores locales en lo concerniente a la calidad de las semillas y al almacenamiento. El despacho regional había impartido capacitación en programación de actividades estacionales para la creación de activos. Las distribuciones de cupones en los campamentos de refugiados habían comenzado recientemente y parecían estar funcionando. Para la selección de los beneficiarios de las actividades de distribución de efectivo y alimentos se habían aplicado los criterios de la economía doméstica. El PMA colaboraba con la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO) con el fin de mejorar la selección de los beneficiarios de las intervenciones de fomento de la seguridad alimentaria y de alimentación general.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en el Níger (2007-2011)” (WFP/EB.A/2013/7-C/Rev.1) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.A/2013/7-C/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.
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  • WFP/EB.1/2009/7-B
    En la presentación de estas evaluaciones, la Directora de la Oficina de Evaluación (OEDE) señaló que se habían llevado a cabo en el marco del sistema de garantía de calidad introducido en 2008 para asegurar la aplicación sistemática y firme de los criterios de evaluación. Las evaluaciones de las operaciones más pequeñas fueron valiosas para las oficinas en los países participantes, que pudieron aprender de ellas y mejorar sus futuras intervenciones. El hecho de examinar las dos evaluaciones en la misma reunión permitió asimismo comparar el tipo de intervención de una operación de emergencia (OEM) con el de una OPSR. Ambas evaluaciones revelaron la necesidad de establecer objetivos muy claros, utilizar los mismos indicadores de los resultados y mejorar los sistemas de seguimiento; el hecho de haber prestado asistencia a un número de beneficiarios mayor que el previsto con la cantidad de alimentos originalmente planificada podía verse como ejemplo de eficiencia, pero podría tener otras connotaciones desde el punto de vista de la eficacia. En la evaluación de Nicaragua se había constatado que las operaciones eran pertinentes a la situación, tenían objetivos claros y se ajustaban al mandato del PMA y a las acciones del Gobierno y de las Naciones Unidas. Según la evaluación, el aspecto logístico de las operaciones era particularmente eficaz; en lo referente a la creación de activos, también se obtenían resultados satisfactorios, pero había cierta incertidumbre respecto de la eficacia de las actividades de nutrición. La Junta acogió favorablemente el informe de evaluación resumida y elogió a la oficina en el país por su esfuerzo por ajustarse a las políticas del Gobierno y los donantes, así como a los Objetivos Estratégicos del PMA. Los miembros de la Junta instaron al Programa a que siguiera rigurosamente las recomendaciones, en particular en lo relativo a las adquisiciones locales y a la participación de las autoridades municipales en las actividades de programación. También advirtieron que las necesidades alimentarias y nutricionales crónicas, así como las catástrofes naturales previsibles en Nicaragua y en toda la región en general, exigían la realización de intervenciones de mayor escala y a largo plazo, en colaboración con los asociados. Aprobaron, además, la recomendación de utilizar indicadores sustitutivos cuando fuese necesario, y tomaron nota de la necesidad de encontrar un justo equilibrio entre el aspecto cuantitativo y el aspecto cualitativo de las raciones; se pidió aclaración sobre las consultas mantenidas con los asociados acerca de los problemas relacionados con las raciones. Se manifestó cierta preocupación por la suspensión de una OPSR durante las operaciones de emergencia: los miembros de la Junta insistieron en que las necesidades de emergencia no debían afectar a las operaciones en curso. Algunos pidieron al PMA que ampliara la gama de sus asociados a fin de asegurar que se aprovecharan todas las competencias disponibles y que las evaluaciones futuras proporcionaran un análisis más exhaustivo de la eficacia del PMA en la atención a las necesidades específicas de mujeres y niñas. Se señaló la necesidad de recopilar los resultados obtenidos a nivel de los efectos, y se recomendó que se mejoraran las actividades de seguimiento con cargo al presupuesto AAP. Al responder la Secretaría agradeció a la Junta sus aportaciones, que sería objeto de atento examen, y señaló que, en vista del riesgo consabido de huracanes, se realizaban con regularidad ejercicios de preparación para la pronta intervención en caso de emergencias. Las recomendaciones derivadas de la evaluación, por su propia índole, podrían aplicarse sin grandes dificultades. La OEDE estaba considerando la posibilidad de llevar a cabo evaluaciones en tiempo real para mejorar las intervenciones de emergencia. En cuanto a las cuestiones de género, las directrices en materia de evaluación exigían que se hiciera hincapié en este aspecto y para ello era necesario que los equipos de evaluación se encargaran de su aplicación. La respuesta de la Secretaría a las evaluaciones se coordinaría y sometería a seguimiento por conducto de la nueva Dirección de Gestión de las Realizaciones y la Rendición de Cuentas. La evaluación de la OPSR Madagascar 10442.0 fue solicitada por la oficina del PMA en el país. Esta OPSR se había concebido como mecanismo para intervenir ante las crisis recurrentes que se producían en Madagascar con mayor rapidez que por medio de operaciones de emergencia repetidas. En la evaluación se constataba que la operación había conseguido alcanzar el doble objetivo de proteger vidas y aumentar la capacidad de resistencia en situaciones de crisis. A pesar de tener una estructura flexible, las estimaciones del número de beneficiarios y las necesidades de recursos habían resultado exactas. La orientación de la ayuda resultaba satisfactoria en cuanto a cobertura geográfica y congruencia con las evaluaciones y las políticas gubernamentales. Las raciones estaban bien conformadas y las intervenciones eran apropiadas y tenían la flexibilidad suficiente para responder a necesidades cambiantes. Sin embargo, los objetivos de la OPSR eran muy generales y carecían de indicadores claros y de sinergias con el programa en el país (PP) del PMA. La estructura de la OPSR también se complicó cuando se empezó a tratar de abordar al mismo tiempo, en distintas zonas del país, tanto las emergencias de aparición repentina como las de evolución lenta. La logística era satisfactoria, pero el destino de los depósitos preventivos de alimentos que no se habían utilizado planteaba un dilema. La OPSR había contribuido a reducir los gastos de las familias en alimentos y los índices de malnutrición infantil, así como a estabilizar los precios. El objetivo de recuperación de las actividades de alimentos por trabajo (APT) era más difícil de evaluar porque esas intervenciones se habían concentrado en la mejora de los activos a corto plazo más que en la creación de infraestructura. Aun reconociendo los progresos realizados por la OPSR en el logro de los objetivos y en la reducción de la necesidad de realizar repetidas OEM en los países vulnerables a crisis recurrentes, la Junta destacó las enseñanzas que podían extraerse para las futuras OPSR. éstas incluían garantizar que los objetivos no fueran demasiado generales para cuantificarse, abordar los problemas de escasez de datos, elaborar métodos de estimación del número de beneficiarios que fueran lo más exactos posible, y afrontar los desafíos que planteaban los depósitos preventivos de alimentos. La evaluación tampoco pudo determinar con claridad de qué forma la OPSR había contribuido a la recuperación a más largo plazo. Los miembros invitaron al PMA a fortalecer sus asociaciones con las ONG, incluso garantizando tasas de reembolso adecuadas. Al haberse aumentado el presupuesto de 13 millones a 29 millones de dólares, era difícil sacar conclusiones sobre la gestión financiera de la OPSR. La Junta alentó al PMA a participar más activamente en las iniciativas de los donantes encaminadas a mejorar los sistemas de alerta temprana. El PMA se comprometió a tener en cuenta estos aspectos en la planificación de sus futuros proyectos. En una próxima auditoría de las operaciones del PMA en Madagascar se examinaría el aumento del presupuesto de la OPSR, lo que permitiría evaluar la gestión económica de la misma. La OEDE trató de seleccionar a los miembros del equipo de evaluación de modo que hubiese la más amplia gama de competencias posible, pero para limitar los costos fue necesario tomar decisiones basadas en las principales necesidades técnicas de cada proyecto.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la operación de emergencia 10700.0 y la operación de emergencia de respuesta inmediata 10695.0 relativas a Nicaragua” (WFP/EB.1/2009/7-B) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento (WFP/EB.1/2009/7-B/Add.1), y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las cuestiones planteadas por la Junta durante sus debates.
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  • WFP/EB.1/2010/7-A
    1. El Director Regional centró sus observaciones en algunos problemas relacionados con la región de Asia. En Sri Lanka las PDI estaban regresando a sus hogares, pero todavía quedaban en los campamentos 100.000 que dependían de la asistencia alimentaria; en la región de Vanni las instalaciones del PMA habían sufrido graves daños a causa del conflicto. En el Pakistán, por motivos de seguridad, el PMA había tenido que desplazar a una parte de su personal a Bangkok, pero todas las operaciones seguían en curso: las PDI estaban recibiendo asistencia, la capacidad de respuesta inmediata del PMA se había mantenido intacta y se estaban ejecutando programas de recuperación temprana. En Filipinas, la operación de socorro puesta en marcha a raíz de las inundaciones había sido todo un éxito, pero en Mindanao quedaban 200.000 PDI que aguardaban su reasentamiento. En Timor-Leste no estaba claro que continuara la presencia del PMA: el Director Regional había propuesto al Gobierno que los programas conjuntos de alimentación escolar y de salud y nutrición maternoinfantiles (SNMI) continuaran tres años más para fortalecer la capacidad local en vistas del traspaso de las responsabilidades, pero el PMA quizá tuviera que retirarse mucho antes. El Despacho Regional para Asia estaba ampliando el uso de alimentos listos para el consumo y enriquecidos con micronutrientes, y se proponía ofrecer otras opciones. El Director Regional agradeció a los donantes su apoyo generoso.2. Al presentar la evaluación de la OPSR Afganistán 104270, la Directora de la OE señaló que en el marco de esa operación se estaban abordando los cinco Objetivos Estratégicos con 16 tipos de actividades diferentes; la estrategia se ajustaba a la situación imperante en el Afganistán y a los programas de desarrollo internacionales. Se habían observado algunas deficiencias en el diseño de la operación, tales como el gran número de componentes y una definición insuficiente de los riesgos y los supuestos subyacentes, pero con la OPSR se había prestado asistencia al 70% de los 8,7 millones de beneficiarios previstos. La selección geográfica había sido sensata y el PMA había actuado con flexibilidad para tratar los problemas de seguridad; sus programas de alimentos por trabajo (APT) habían dado buenos resultados. La diversidad de las actividades había tenido algunos efectos negativos y se habían registrado déficit de entregas a causa de las interrupciones en la cadena de suministro y de las rigurosas condiciones atmosféricas.3. La dirección había aceptado y estaba abordando las recomendaciones de la evaluación, que habían aportado indicaciones valiosas para la preparación de una nueva OPSR.4. La OPSR Afganistán 200063 había aprovechado las enseñanzas extraídas de la evaluación para abordar las necesidades humanitarias inmediatas y aumentar la capacidad de resistencia en las 34 provincias. Se había concebido con el fin de fortalecer la capacidad del Gobierno y las comunidades para sobrevivir a las emergencias, e preveía la realización de inversiones en almacenes y la promoción de los resultados estratégicos del Gobierno, así como la producción local de alimentos junto con programas de transferencia de efectivo y de cupones para alimentos. Se reconocía la necesidad de mejorar las actividades de SyE, y a pesar de la inseguridad se estaba incrementando el número de oficinas; en las zonas inseguras, el seguimiento se encomendaría a empresas privadas capacitadas por el PMA. Se alquilarían helicópteros para transportar al personal encargado de las actividades deSyE: una opción costosa, pero justificada por razones de seguridad y para mejorar la capacidad operativa.5. La Junta acogió favorablemente las presentaciones y los documentos. Con respecto a la OPSR 200063, los miembros de la Junta recomendaron que el PMA incrementara las reservas de alimentos, subcontratara a asociados fiables para que realizaran las actividades de evaluación y seguimiento de las necesidades de los beneficiarios, se asegurara de la transparencia en el seguimiento posterior a la distribución y aumentara al máximo la coordinación con otros actores. Algunos miembros advirtieron que en el Afganistán la producción de alimentos variaba en función de factores como los cambios en las superficies regadas y preguntaron qué alternativas se estaban examinando. Se señaló la necesidad de que el Gobierno se identificara con los procesos, lo cual favorecería la sostenibilidad de actividades como la de alimentación escolar; se recomendó prestar una mayor atención a sensibilizar sobre temas de salud en las escuelas y al fomento de las capacidades. A algunos miembros les preocupaba el elevado costo del empleo de helicópteros, por lo que pidieron más explicaciones al respecto; también se plantearon dudas sobre la gestionabilidad de la OPSR dada de la diversidad de los componentes. Se instó al PMA a que colaborara con organismos especializados en la ejecución de los proyectos basados en las transferencias de efectivo y se asegurara de que existían los procedimientos necesarios para hacer frente a una posible manipulación de los precios de los alimentos. Los miembros de la Junta manifestaron su aprobación de los aspectos de los componentes de la OPSR relacionados con el género, y de la adecuación de la operación a las prioridades y estrategias nacionales. Se destacó la importancia de trabajar con las comunidades y de usar productos alimenticios nutritivos; los miembros de la Junta recomendaron también transferir los recursos de las actividades de socorro a las de recuperación conforme evolucionara la situación. Se preguntó qué efectos se preveía que pudiera tener en la producción de alimentos el cultivo ilícito de la adormidera para estupefacientes.6. Con respecto al informe resumido de la evaluación de la OPSR anterior, los miembros de la Junta instaron a que, tratándose de operaciones tan vastas y complejas, se intensificara la priorización de las actividades, y pidieron aclaraciones con respecto a la proporción entre los costos de los alimentos y los costos totales. Se manifestaron preocupaciones acerca de las desviaciones de la ayuda alimentaria y se solicitaron aclaraciones con respecto a las medidas adoptadas para tratarlas. Los miembros de la Junta señalaron la necesidad de fomentar las capacidades del personal, lo cual debía preverse en la nueva OPSR. Varios miembros de la Junta señalaron las ventajas que representaba el hecho de disponer de evaluaciones que respaldaran la planificación de nuevas operaciones: en la preparación de la siguiente OPSR se habían abordado 14 de las 21 recomendaciones de la evaluación.7. El Director Regional agradeció a los miembros de la Junta sus observaciones. Reconoció que el costo de la OPSR 200063 era elevado, pero puso de relieve la magnitud del componente de transferencias de efectivo, y el apoyo destinado a la reserva nacional de cereales, que implicaba la construcción de almacenes y de pequeños depósitos de alimentos, así como la creación de nuevas suboficinas; el uso de los helicópteros se justificaba ampliamente por motivos de seguridad del personal y para mejorar las actividades de seguimiento y selección de los beneficiarios.8. En respuesta a algunas observaciones concretas de los miembros de la Junta, la Secretaría señaló que el incremento de la capacidad para almacenar los alimentos y de la presencia sobre el terreno había redundado en una mejor preparación para la pronta intervención en emergencias y en mejores evaluaciones de los beneficiarios, así como en un mayor seguimiento para prevenir las desviaciones de alimentos. El seguimiento posterior a las distribuciones se haría de forma sistemática, pero se reconocía que el elevadísimo número de puntos de distribución constituía un problema. La coordinación con el Gobierno y con otros participantes era un elemento fundamental de la OPSR 200063, que se vería respaldado por el ya creado comité directivo conjunto del PMA y el Gobierno de Afganistán. Según el volumen de la cosecha, el PMA tenía prevista comprar 150.000 toneladas de trigo durante cinco años, lo que cuadraba perfectamente con las capacidades nacionales; la Iniciativa “Compras en aras del progreso” y otras formas de colaboración con los agricultores se combinarían con la ordenación de cuencas hidrográficas en asociación con organismos de desarrollo; se habían tenido en cuenta las condiciones meteorológicas extremas del Afganistán. La gama de actividades la determinaban las distintas necesidades de los 8 millones de beneficiarios. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), con la que el PMA seguía colaborando, estaba examinando el problema del cultivo ilícito de la adormidera.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la OPSR Afganistán 104270” (WFP/EB.1/2010/7-A) y de la respuesta de la dirección contenida en el documento WFP/EB.1/2010/7-A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2013/6-D
    La Directora de la OEV presentó las constataciones derivadas de la evaluación. La cartera era pertinente y se ajustaba bien a la evolución de las necesidades. Sin embargo, más allá de la intervención de emergencia inicial, las realizaciones habían sido inferiores a las expectativas: de hecho, las capacidades y competencias de las oficinas en los países raramente respondían a las exigencias de planes ambiciosos, y el seguimiento de los efectos era inadecuado. Las políticas del PMA no siempre se aplicaban, y había lagunas en la evaluación de las capacidades y el análisis de género. La labor realizada por algunas pequeñas oficinas en los países había permitido al equipo de evaluación extraer varias enseñanzas valiosas para el trabajo del PMA en los países de ingresos medianos.La dirección observó que la evaluación llegaba en el momento más adecuado para ultimar el documento de la estrategia para el país y acogió en consecuencia todas sus recomendaciones.La Junta observó que en el Congo se había pasado recientemente a la fase de prestación de asistencia para el desarrollo. Los miembros advirtieron que las intervenciones a corto plazo podían no garantizar el fomento de la resiliencia a largo plazo e instaron al PMA a reevaluar sus actividades en el Congo, garantizando que el personal tuviera las competencias adecuadas, así como estableciendo redes de seguridad y desarrollando las capacidades para el traspaso de responsabilidades. Las actividades del PMA debían basarse en sus ventajas comparativas y debía hacerse lo posible para mitigar los efectos de los déficits de financiación, mejorar las previsiones relativas al número de beneficiarios y fortalecer el SyE. Era fundamental que el Gobierno se hiciese cargo directamente de las operaciones. Los miembros encomiaron el apoyo prestado por el PMA a las víctimas de la explosión en Brazzaville en 2012, y destacaron como ejemplo de buena práctica el exitoso proceso de regreso de los refugiados procedentes del Congo durante el año 2013.La Directora de la OEV invitó a los miembros de la Junta a consultar el informe de evaluación completo para obtener más información sobre los métodos de evaluación. Hizo notar que para las evaluaciones de la cartera de operaciones en el país se utilizaban sistemas de recopilación de datos complementados por encuestas sobre el terreno. Más que examinar detalladamente operaciones específicas, como hacían las evaluaciones de las operaciones, las evaluaciones de la cartera proporcionaban una evaluación global de todas las actividades, a fin de contribuir a la toma de decisiones estratégica.El Director Regional informó de que el Gobierno había financiado un porcentaje creciente de los programas realizados en el Congo, en particular en materia de alimentación escolar.La estrategia para el país, en la que se planificaba el cambio de la ayuda del PMA al Congo, estaba en consonancia con las estrategias y prioridades gubernamentales, incluido el creciente interés por aprovechar el potencial agrícola del país. Se preveía que cierto número de refugiados regresaran a su lugar de origen, y el PMA prestaría apoyo a los 60.000 refugiados que permanecían en el país. La Secretaría añadió que el Gobierno financiaría gran parte del PP, que se presentaría a la Junta en su período de sesiones anual de 2014.
    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en el Congo (2009-2012)” (WFP/EB.2/2013/6-D) y de la respuesta de la dirección que figura en el documento WFP/EB.2/2013/6-D/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2009/6-G
    1. El Director del Despacho Regional para áfrica Meridional, Oriental y Central comenzó su exposición haciendo observar a la Junta la intensificación del problema de inseguridad alimentaria y nutricional en la región. En el Cuerno de áfrica, debido a la sequía y las enfermedades del ganado, unidas a los efectos de la recesión mundial, el número de personas con malnutrición y vulnerables había aumentado un 14%: 20 millones de personas necesitaban asistencia. El PMA impulsaba varias formas de asistencia para atender necesidades inmediatas y mejorar las redes de protección social. El Niño actualmente estaba causando inundaciones en algunas partes del áfrica oriental y sequía en el áfrica meridional, y los alimentos eran sólo una de las muchas necesidades urgentes. 2. En Zimbabwe la disponibilidad de alimentos había aumentado gracias a una buena cosecha, pero seguía habiendo déficit de cereales en las zonas rurales; el déficit de recursos había obligado al PMA a reducir el tamaño de las raciones. El PMA estaba trabajando con la FAO para desarrollar la producción de alimentos en pequeñas explotaciones y responder al brote de cólera. En la República Democrática del Congo, la inestabilidad política y los conflictos habían causado el desplazamiento de 2 millones de personas y dejado a otros 1,5millones en situación de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria: el PMA y los organismos asociados estaban atacando estos problemas lo mejor posible. En Etiopía, en respuesta a anteriores peticiones de la Junta, se había introducido un mejor sistema de presentación de informes a nivel de distrito conjuntamente con el Gobierno. Se estaban elaborando una nueva red de seguridad alimentaria y un plan de acción para el fomento de la capacidad, con un nuevo sistema de seguimiento que funcionaría desde principios de 2010. 3. En la región en su conjunto, las elevadas tasas de VIH y sida seguían agudizando otras dificultades. El PMA, junto con la FAO y el FIDA, se preparaba para introducir herramientas nuevas e innovadoras, tales como programas de transferencia de efectivo y de cupones para alimentos o intervenciones en el marco de la iniciativa"Compras en aras del progreso" destinadas a aumentar las compras locales en apoyo de los pequeños agricultores, y estaba trabajando en la compra a término y en el establecimiento de reservas de alimentos por adelantado para reducir los plazos de entrega, en proyectos de elaboración de alimentos, en intercambios de alimentos y en posibilidades de depósito para los pequeños agricultores, así como en mejorar la alimentación escolar y otros sistemas de protección social. Se hizo hincapié en los buenos resultados del programa de Gestión de los recursos ambientales para lograr medios de subsistencia más sostenibles (programa MERET) en Etiopía como modelo susceptible de ser ampliado y reproducido en otros lugares. En toda la región, el PMA estaba intensificando sus relaciones con la Nueva Alianza para el Desarrollo de áfrica (NEPAD), el Programa general para el desarrollo de la agricultura en áfrica (CAADP), el Mercado Común para el áfrica Oriental y Meridional (COMESA) y otras instancias. Se había creado un grupo regional de nutrición para crear nuevos enfoques. El Director Regional expresó su agradecimiento por la generosidad de los donantes; la región todavía necesitaba más financiación segura para poder continuar su labor en el nivel actual. 4. La delegación de Etiopía hizo una breve reseña de la labor del Gobierno en cuestiones relacionadas con el hambre, señalando que el país había cumplido e incluso superado los objetivos fijados en la Declaración de Maputo. En el marco del programa MERET, se habían rehabilitado y reforestado grandes extensiones de tierra, y los programas de gestión del agua y el suelo estaban demostrando su eficacia. 5. Los miembros de la Junta valoraron positivamente la presentación del Director Regional, y preguntaron cuál era la evaluación de los nuevos enfoques de programas en lo relativo a la sostenibilidad y la eficacia en función del costo. La Junta elogió las relaciones de asociación establecidas por el Despacho Regional con otros organismos de las Naciones Unidas, con ONG y con el CAADP, y le animó a que las mantuviera e intensificara. La mejora en la presentación de informes desde Etiopía había favorecido un aumento de la contribución de los donantes a la labor humanitaria en la región. 6. El Director Regional dio las gracias a la Junta por su apoyo en nombre de las oficinas en los países. Se estaba trabajando para mejorar tanto el SyE como la capacidad de resistencia ante los fenómenos meteorológicos, y se informaría regularmente al respecto a la Junta. Las asociaciones del PMA eran fundamentales para sus operaciones en la región y, desde luego, se continuarían y ampliarían. En respuesta a la pregunta de un miembro de la Junta, la Secretaría señaló que se estaban introduciendo nuevas herramientas y productos de nutrición para apoyar los objetivos de distintos proyectos, y que se estaban investigando opciones de nutrición óptimas. 7. La Directora de la OE presentó el informe resumido de la evaluación, en la cual se había constatado que las intervenciones de APT y de alimentación escolar habían llegado a una pequeña proporción de los beneficiarios. Las actividades dirigidas a las personas con VIH y sida habían tenido más éxito. Los problemas se habían debido a interrupciones de la cadena de suministro, a dificultades de transporte y al mal seguimiento. El equipo de evaluación no había tenido acceso a información sobre los resultados y los efectos, pero probablemente no habrían sido buenos debido al escaso rendimiento de la OPSR. 8. La Junta recalcó el valor de las evaluaciones para conocer los puntos débiles y las posibles soluciones. Los miembros agradecieron la respuesta de la dirección a las recomendaciones de la evaluación e instaron a la Secretaría a que pusiera en práctica sus planes. Reconocieron el enfoque flexible de la OPSR en cuanto a la selección de los beneficiarios, admitiendo que, a medio plazo, sería difícil dar solución a las continuas interrupciones del suministro. La Junta elogió al equipo de evaluación por un trabajo bien hecho en condiciones difíciles, y se mostró especialmente preocupada por la aparente falta de interés del Gobierno por las actividades de la OPSR, la falta de coordinación con los ministerios competentes y la falta de sistemas de seguimiento y evaluación que funcionaran. 9. El Director Regional confirmó que las recomendaciones se aplicarían con carácter de urgencia. Las constataciones de la evaluación ya se habían comunicado al Gobierno, y éste había respondido haciendo una contribución financiera que sería la primera de una serie de contribuciones financieras anuales a la OPSR. Se estaban estableciendo, junto con los ministerios, mecanismos de coordinación eficaces y, por otra parte, el Despacho Regional y la Sede del PMA estaban prestando asistencia técnica a la oficina en el país para mejorar su capacidad de seguimiento y presentación de informes. Las contribuciones del Gobierno a la OPSR probablemente favorecerían una mayor respuesta a este programa por parte de los donantes, gracias a lo cual se reducirían las interrupciones del suministro en el futuro. Para llenar las lagunas de información, el equipo de evaluación se había entrevistado con varias personas sobre el terreno, beneficiarios incluidos, y sus constataciones se basaban en lo que se desprendió de esas reuniones y entrevistas.
    La Junta tomó nota del “Informe resumido de la evaluación de la OPSR República del Congo 103121” (WFP/EB.2/2009/6-G) y de la “Respuesta de la dirección a las recomendaciones del informe resumido de la evaluación de la OPSR República del Congo 103121” (WFP/EB.2/2009/6-G/Add.1), y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas por sus miembros durante los debates.
    Meeting(s):
  • WFP/EB.2/2017/6-A

    79. La Directora de Evaluación presentó los aspectos más destacados de la evaluación de la cartera de proyectos en Sudán del Sur. Elogió el espíritu colaborativo de los asociados en el país y del personal de la oficina en el país, el despacho regional y la Sede, que había facilitado la evaluación a pesar de unas circunstancias nacionales extremadamente difíciles.

    80. La dirección dio las gracias a la Oficina de Evaluación y expresó su reconocimiento por la gran calidad del informe de evaluación, que había servido de base para el PEP provisional y ayudaría a orientar el enfoque del PMA en el país durante los siguientes cuatro años. La dirección confirmó que había aceptado las cinco recomendaciones derivadas de la evaluación y había adoptado medidas al respecto.

    81. Los miembros de la Junta acogieron con satisfacción el análisis pormenorizado y las constataciones por lo general positivas del informe de evaluación, observando con reconocimiento la compleja tarea realizada por la Oficina de Evaluación en las difíciles condiciones de Sudán del Sur. Tras expresar su satisfacción por el hecho de que la cartera de actividades y las realizaciones del PMA fueran pertinentes y eficaces, los miembros señalaron, en particular, que las distribuciones generales de alimentos habían evitado que la situación de la inseguridad alimentaria, ya grave, se deteriora aún más; además, elogiaron la función de liderazgo desempeñada en la intervención humanitaria general por el PMA, que había aprovechado sus ventajas comparativas, sobre todo en las esferas de la logística y los servicios comunes. Entre los numerosos resultados positivos, los miembros destacaron los siguientes: el impacto positivo que habían tenido las actividades de alimentación escolar en aumentar las tasas de matrícula y retención escolares; el refuerzo de las capacidades nacionales tanto de análisis y evaluación de la seguridad alimentaria y nutricional como de toma en consideración de las cuestiones de género, y la atención prestada a conectar de forma sinérgica las intervenciones de emergencia y las actividades de desarrollo a largo plazo. Tomando nota de la utilidad de las intervenciones complementarias y de un marco interinstitucional sólido, la Junta instó a que se prestara más atención al análisis conjunto, la programación, el seguimiento y las asociaciones con otros agentes humanitarios, habida cuenta de la magnitud de las necesidades y del complejo contexto operacional. Los miembros acogieron con satisfacción la adopción por parte de la dirección de medidas claras, concretas y sujetas a plazos precisos en respuesta a las recomendaciones de la evaluación, y dijeron que aguardaban con interés recibir informes de actualización sobre esas medidas.

    82. En respuesta a las observaciones de la Junta, la Directora de Evaluación confirmó que, de conformidad con la política de evaluación del PMA y los requisitos de la hoja de ruta integrada, en todos los PEP se haría una evaluación de la cartera de proyectos en el país en su penúltimo año para obtener una base sólida de datos empíricos que sirviera para los posteriores ciclos de programación y de planificación estratégica por países; las primeras evaluaciones se llevarían a cabo en 2019.


    La Junta tomó nota del documento titulado “Informe resumido de la evaluación de la cartera de proyectos en Sudán del Sur (2011 2016)” (WFP/EB.2/2017/6-A) y de la respuesta de la dirección que figuraba en el documento WFP/EB.2/2017/6 A/Add.1, y alentó a que se adoptaran nuevas medidas en respuesta a las recomendaciones formuladas, teniendo en cuenta las consideraciones planteadas por sus miembros durante los debates.

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